Freddy Potoy
La reserva moral de los magistrados como funcionarios públicos intachables, inmejorables y con la autoridad para señalarle cualquier cosa reñida con la ética a los jueces, quedó salpicada de una voracidad personal por vivir bien a costas de los contribuyentes, hecha añicos y en el piso.
Los magistrados han manoseado el dinero del pueblo como han querido, pero según ellos, se merecen tantos lujos. ¡Por favor, no sean bárbaros!
Los magistrados de la Corte Suprema de Justicia (CSJ) ganan 60,000 córdobas de salario básico al mes, 20,000 de gastos reservados, “paquetes bimensuales”, por lo menos 100 galones de combustible al mes, grandes camionetas, seguridad personal en sus oficinas y en sus casas, uso ilimitado de celulares, almuerzos especiales, inmunidad y otros privilegios que se dan.
Esto ofende a la sociedad nicaragüense, que en su mayoría vive con menos de un dólar al día.
Un Juez de Distrito del Crimen de Managua gana 10,108.90 córdobas al mes, menos las deducciones del Impuesto Sobre la Renta y el Seguro Social, pero al año conoce unas 1,547 causas, cosa que no hacen los magistrados por estar en pleitos políticos internos por cuotas de poder que les encomiendan sus líderes partidarios.
Los jueces no tienen todos los beneficios de los magistrados y se exponen a todo. Su seguridad personal a diario está en juego y no ingieren comidas del Hotel Camino Real o de Las Mercedes. Tampoco andan en camionetonas.
Un Juez Local del Crimen de Managua, gana 6,998 córdobas y al año atiende por lo menos 2,000 causas.
Voy a otro punto. Un médico general gana un salario básico de 1,700 córdobas y con muchas horas de trabajo nocturno y otros incentivos puede ajustar un ingreso de 3,500 al mes. Un especialista puede llegar a ganar entre 4,000 y 6,000 córdobas, incluyendo turnos médicos e incentivos.
Un maestro de primaria gana 710 córdobas al mes y uno de secundaria devenga 860.
Esto significa que con los gastos reservados mensuales de un magistrado que es de 20,000 córdobas, se podrían contratar a seis médicos generales, entre 3 y 5 especialistas, 10 maestros de primaria y otros 10 de secundaria o nombrar más jueces en lugares donde la justicia brilla por su ausencia.
Esto hace pensar que como el dinero no sale de sus bolsillos, los magistrados hacen lo que quieren. Tengo pruebas de los préstamos personales que se autorizan en ese Poder del Estado; esta institución no es banco ni un centro de beneficencia.
Cuando uno cuestiona este tipo de injusticias, entonces salta por allí un señor magistrado, Francisco Rosales Argüello, con el título de la Sorbona de París, acusándonos de terrorismo periodístico.
Quienes hacen terrorismo judicial y presupuestario son los señores magistrados.
Y si no veamos el caso de Alejandro Carrión, por mencionar uno, sólo uno. Acaso lo han resuelto? ¿Castigaron con todo el imperio de la ley de inmediato al Juez Walter Solís? … ¿Sigo? …