El Departamento de chinandega por su geografía, su agricultura y su complejo industrial, constituye una de las regiones más importantes del país. Es una región puente, pues a la vuelta de la esquina nos damos la mano con la República de Honduras y El Salvador.
Nuestro Puerto de Corinto es ventana del país, topográficamente es el mejor Puerto del Pacífico en Centroamérica. En relación al campo de turismo, ¿qué más se puede desear?, todas las playas que posee en el Océano Pacífico no envidian a ninguna de sus hermanas centroamericanas.
Todo el entorno de la Península de Cosigüina con su histórico Volcán de fácil ascensión para admirar sus islas sembradas en el Golfo de Fonseca y en el borde de su cráter la enorme abertura (uno de los huecos más grandes del mundo), en cuyo fondo existe una laguna testigo elocuente de la horrísona erupción del 20 de enero de 1835.
Si la naturaleza ha sido pródiga en darle tanta belleza a esta región de Occidente, cómo poder hacer el turismo, sobre todo el turismo internacional que permite a los pueblos conocerse mejor e inyectar la economía de esta región que tanto la necesita, si la puerta de entrada a la ciudad que es Chinandega lo digo con tristeza, con el corazón en la mano y la verdad en la boca, “es la ciudad más sucia del país”, comenzando por la zona del mercado central, antro de enfermedades.
Si son las calles dejan mucho que desear, sucias, llenas de hoyos, cáscaras de frutas, toda clase de desechos. Los tragantes y manjoles en las esquinas son un verdadero peligro para la vida de los ciudadanos, sobre todo para los niños y ancianos, pues más de uno han caído en esos huecos fracturándose sus humanidades.
Asimismo los dueños del orden no ponen en su lugar a los antisociales, me refiero a las tenebrosas pandillas que hacen de las suyas en la persona del honrado ciudadano de ambos sexos, nos sentimos indefensos a merced del ladrón y del asesino. En cuanto al desastre en que se mantiene a la ciudad referente a limpieza me pregunto, ¿dónde están los señores de la Cosa Pública?.
Si queremos incentivar al Turismo hay que comenzar por limpiar la cara de la ciudad. Que estos señores encargados de la Cosa Pública se responsabilicen en sus cargos tomando el debido interés en mantenerla limpia por muchas razones, por higiene, por la salud de la comunidad, por los ojos de los extranjeros que visitan el lugar, que no se decepcionen.
Debe hacerse algo por amor a la ciudad, por el bien de la ciudadanía que paga sus impuestos para tener y gozar de una ciudad limpia como bien se lo merece por ser puente de Centroamérica y cuna de ciudadanos ilustres.
Dr. Ricardo Schmidt Castillo.