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Parte del dinero de los contribuyentes nicaragüenses es mal usado por el gobierno, porque financia con él a medios de comunicación que tienen poca influencia en la sociedad.
Peor aún, con el dinero de los impuestos el gobierno está costeando campañas del Partido Liberal Constitucionalista (PLC), porque esos medios dedican gran parte de su programación o páginas a la promoción de sus candidatos.
Incluso, podrían estar mal usando algunos fondos de cooperación externa destinados a proyectos de desarrollo social, que contemplan presupuestos para publicidad. La Contraloría debería investigarlo.
Los gastos publicitarios del Estado se justifican si son de utilidad para la mayoría del público y si utilizan medios con más oyentes, televidentes o lectores, para lograr eficacia con un costo razonable.
Para el público es importante, por ejemplo, el calendario de una campaña de vacunación; subastas o procedimientos para desaduanaje, si se trata de Aduanas; o sugerencias y disposiciones para los contribuyentes que les eviten atrasos o gastos innecesarios. En fin, toda información de interés general que requiere difusión masiva.
Sin embargo, seis medios de comunicación progubernamentales con un auditorio limitado, recibieron el 54 por ciento (C$22.5 millones de córdobas) del presupuesto publicitario del Estado (C$41.57 millones de córdobas) en el primer semestre del año 2000.
Es una mala inversión que, por su carácter premeditado, se convierte en malversación, porque los nicaragüenses pagamos impuestos para recibir obras de progreso, pero utilizan parte del dinero para financiar, mediante publicidad, a un periódico del PLC y a un canal de televisión y una radioemisora estatales con audiencia reducida, además de otros medios afines.
El Canal 2 cubre el 63 por ciento de la audiencia, pero facturó entre enero y junio del 2000 C$5.2 millones de córdobas (21%) en publicidad estatal. En cambio el estatal Canal 6, que sólo cubre el 1.9 por ciento de la audiencia, facturó C$14.1 millones y acapara el 58 por ciento del presupuesto gubernamental para televisión.
Si el gobierno aplicara las reglas del mercado, que con frecuencia recomienda a los empresarios, distribuiría la publicidad en base a la preferencia de los medios entre la población, para garantizar una buena inversión del dinero y un resultado ventajoso.
El periódico “La Noticia”, del PLC, recibió el 23 por ciento de la inversión publicitaria del Estado entre mayo de 1999 y mayo del 2000, pero su tiraje es de sólo 5,000 ejemplares, apenas el 6 por ciento de la circulación de los tres diarios que hay en el país.
Ahí se aprecia el interés del Presidente de la República por respaldar con dinero estatal a medios de comunicación que le apoyan, aún cuando su alcance es limitado, según estudios de empresas especializadas en publicidad.
Si en Nicaragua hay estado de derecho, como dicen las autoridades, la Contraloría de la República debe investigar esas inversiones equivocadas del Estado, que además estimulan el tráfico de influencias y obstruyen la competitividad empresarial.