- Adolescentes y jóvenes que antes permanecían recluidos en sus casas, hoy están incorporados en trabajos educativos, agrícolas, manualidades, carpintería y panadería
- En el centro 16 promotoras desarrollan actividades con jóvenes y adolescentes en los pre-talleres, allí a los jóvenes se les está preparando para que releven a los que dentro de dos años saldrán egresados y que en la actualidad están trabajando
Martha Marina González – [email protected]
ESTELI.- Jóvenes que en algún momento sintieron el rechazo, la indiferencia o algún sentimiento de lástima de parte de sus padres, familiares o vecinos por presentar alguna discapacidad física o mental, hoy están venciendo los obstáculos y con mucho entusiasmo se han incorporado al trabajo agrícola, manualidades, carpintería, panadería y la alfabetización.
En esta ciudad recientemente la organización Los Pipitos, con el apoyo de organismos internacionales, construyó un moderno Centro Juvenil de Trabajo y Comunicación para Discapacitados.
Rosario García, responsable de dicho centro, agrega: “aquí tratamos que nuestros hijos tengan una vida plena y digna, por eso trabajamos para enseñarles a los jóvenes a conseguir sus propios ingresos para que sean independientes e incluso puedan ayudar a sus familias y no sean carga de sus padres”.
Aseguró que los padres de familia con hijos discapacitados buscan soluciones y “de esa manera no estar sólo llorando en los rincones por tener a un hijo con discapacidad, por eso hemos trabajado con mucho amor y sacrificio”.
Expresó la directora de este Centro Juvenil que aún falta sensibilizar a la sociedad y al mismo gobierno para que acepten sin ninguna discriminación a los discapacitados, darles mayor atención y sobre todo educación.
En el Centro Juvenil de Trabajo y Comunicación, existen diferentes áreas de trabajo, ahí de los 47 jóvenes se han organizado en pequeños grupos que se dedican a la cocina y repostería, manualidades y costura, agricultura y carpintería.
Se organizan de acuerdo a sus gustos y habilidades desarrolladas durante la capacitación que reciben, “nosotros sembramos cebollas, hortalizas y las vendemos a la misma cocina del centro, también los huevos de las gallinas, tenemos árboles frutales y plantas ornamentales, estamos haciendo abono orgánico y tenemos un proyecto de lombricultura, así como crianza de conejos”, expresó Maritza Zeledón, promotora de agricultura y medicina natural.
Luis Flores, quien sufre de retardo mental, está dedicado a la agricultura y se está especializando, “aquí trabajo, antes pasaba encerrado en la casa, viendo televisión”, expresó.
Alicia Rocha dice que “hace 3 años no sabía nada, me sentía triste, creía que no servía para nada, no sabía hacer nada, pero gracias a este centro de superación hoy me siento feliz y me puedo defender en la costura y manualidades”, dijo.
En tanto Hugo Adolfo Zamora, desde su silla de ruedas, trabaja la madera y se está especializando en tallado, “aquí estoy aprendiendo me siento bien porque ahora no estoy encerrado, como pasaba antes, sólo miraba lo que los demás hacían”.
En el centro 16 promotoras desarrollan actividades con jóvenes y adolescentes en los pre-talleres, allí a los jóvenes se les está preparando para que releven a los que dentro de dos años saldrán egresados y que en la actualidad están trabajando.
En los talleres de capacitación vocacional participan jóvenes a partir de los 15 años, y en los pre-talleres están los adolescentes que son los que tienen más problemas y que por las limitaciones no pueden ingresar al área de talleres.
Si tienen menos de 15 años están en la sala de recreación educativa donde hacen diferentes actividades como niños, ahí aprenden a diferenciar colores y a compartir con otros niños, se admiten discapacitados desde los cero hasta los 30 años, siempre y cuando el padre de familia se haga cargo de él, la idea es que la familia también participe.
Los padres de los jóvenes discapacitados que este año ingresaron al centro juvenil, asumieron el gasto de la comida y el transporte, si el joven no tiene para la comida la trae de su casa y la comparte con el grupo.
Piensan abrir una nueva área de cerámica para que los discapacitados trabajen mediante encargos que hagan las empresas e instituciones, al igual pretenden dar atención de aromaterapia y masajes y para eso han sembrado plantas ornamentales y que den mucho aroma para bajar el estrés.
En Estelí Los Pipitos atiende a 770 discapacitados, de éstos 100 están a tiempo completo en las salas de estimulación y rehabilitación, la mayor parte de ellos padecen de retardo mental, parálisis cerebral y problemas auditivos.
El centro de apoyo para los jóvenes discapacitados fue diseñado y financiado por la Christofer Blinder Misión de Quito, Ecuador, la Unión Europea e IRENE de Alemania, y según su directora no es un regalo, ya que es un proyecto que se autofinancia con el trabajo que los mismos discapacitados hacen.
DEL LAMENTO A LA ACCION
47 jóvenes están incorporados en diferentes grupos de trabajo que se dedican a la agricultura, repostería, manualidades, costura y carpintería.
– La producción de hortalizas y de huevos es vendida al mismo Centro de Comunicación y Trabajo para satisfacer la demanda de estos productos.
– En el centro 16 promotoras trabajan con jóvenes y adolescentes de los pre- talleres, donde se les prepara para sustituir en un futuro a los egresados de los talleres.
– Los menores de 15 años están incorporados en la sala de recreación, en donde aprenden desde diferenciar los colores hasta compartir con sus compañeros.
MADRES YA NO LLORAN
El Centro de Comunicación y Trabajo también ha venido a ser una alternativa para los padres de familia, que han dejado atrás los tiempos en que pasaban llorando en los rincones de sus casas al ver la discapacidad de sus hijos.
Aunque el centro fue financiado con el apoyo de diversos organismos, dice su directora que no ha sido regalado ya que el proyecto lo están autofinanciando con el trabajo que desarrollan los jóvenes en las diferentes áreas.