- Aunque más activa en las Naciones Unidas, las posiciones de la región se fracturan básicamente en dos bloques
- Sudamericanos: Centroamérica y el Caribe aspiran a puestos desacordes con su peso en el mundo
Antonio Lafuente/EFE
NACIONES UNIDAS. Latinoamérica está cada vez más activa dentro de las Naciones Unidas y tiene una gran sintonía a la hora de establecer sus prioridades, aunque no está exenta de desacuerdos y presenta una fractura entre Centroamérica y el Caribe, por un lado, y el resto del continente, por el otro.
Las actividades de la región en la ONU se articulan a través de diferentes estructuras, entre ellas el grupo de Río (el Cono Sur más México y Centroamérica); el llamado GRULAC (Grupo Latinoamericano que engloba a todos los países); el GRUCA (sólo Centroamérica) y el CARICOM (que integra al Caribe).
El GRULAC tiene como principal función designar a candidatos para ocupar los distintos cargos y organizaciones de las Naciones Unidas.
Es en ese grupo donde se observa con nitidez las diferencias entre México y el Cono Sur, de una parte, y Centroamérica y el Caribe, de otra, ya que fuentes diplomáticas centroamericanas no dudaron en desdeñar su labor, mientras que otras del continente indicaron que el grupo funciona muy bien.
“No aceptan muchos de nuestros candidatos”, dijeron las fuentes centroamericanas, que pidieron no ser identificadas, a lo que desde el otro lado se respondió: “el problema es que quieren una presencia que no se corresponde con el peso de la región”.
Para destacar el buen funcionamiento del GRULAC, fuentes del Cono Sur afirmaron que en los últimos tres años los candidatos al Consejo de Seguridad, donde Latinoamérica cuenta con dos asientos, “han ido respaldados por el grupo”.
Sin embargo, desde Centroamérica y el Caribe se recuerda que eso no ocurre en los candidatos para el Consejo Económico y Social (ECOSOC) y el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), donde la región cuenta con diez y cinco puestos respectivamente.
Agregaron que precisamente esos dos organismos son los que tratan asuntos relacionados con Latinoamérica, como la deuda exterior o la ayuda al desarrollo, mientras que en el Consejo de Seguridad no se habla de la región, pues ahora no hay conflictos.
Sin embargo, fuentes de Naciones Unidas que siguen de cerca la evolución en el continente, indicaron que poco a poco se observa un acercamiento, que se produce a través de las organizaciones regionales.
Así por ejemplo, destacaron la integración, el año pasado, de los países centroamericanos en el grupo de Río, creado en 1986, y que se ha consolidado como el organismo político del más alto nivel de representación y participación latinoamericana y se ha convertido en el interlocutor de toda la región, excepto el Caribe, ante diferentes organizaciones mundiales.
w México, Centroamérica, Belice y Panamá presentarán una postura mesoamericana en la Cumbre del Milenio de la Organización de Naciones Unidas (6-8 de septiembre, Nueva York), en torno a los precios internacionales del petróleo, afirmó la ministra salvadoreña de Relaciones Exteriores, María Eugenia Brizuela.
w Según Brizuela declaró a Notimex, Mesoamérica buscará la consideración de elementos “distintos para la fijación de las tarifas del crudo y de las negociaciones con los países altamente desarrollados, en aras de aquéllos que como nosotros, nos encontramos en desarrollo. Nuestros países requieren mecanismos que nos ayuden a aliviar” los altos precios de los combustibles.
w Durante la Cumbre del Milenio los presidentes de la región dialogarán con su homólogo venezolano Hugo Chávez, quien será anfitrión de la reunión de la Organización de Países Productores de Petróleo (OPEP)-y cuya presidencia temporal recae en Venezuela-, en Caracas del 26 al 28 de este mes.
GRUPO DE RIO HABLARA POR TODOS
El Grupo de Río es el que emitirá una opinión conjunta del continente sobre los resultados de la Cumbre del Milenio, que se recogerán previsiblemente en una declaración final, y el que, durante los trabajos de la Asamblea General, hablará en nombre del Cono Sur y Centroamérica en las seis comisiones especializadas.
Pero no todas las diferencias quedan a salvo y “muchos países mantienen sus relaciones bilaterales” con la organización, comentaron las fuentes de la ONU.
Ese es el caso de la división respecto a la reforma del Consejo de Seguridad y se referían, en concreto, al deseo de Brasil de ser miembro permanente de ese órgano con derecho a veto, algo que tuvo en su momento algunos apoyos, como el de Venezuela, pero que ahora cuenta con la completa oposición del resto del continente.
México, por su parte, se ha excluido voluntariamente del Consejo de Seguridad, según han reconocido sus representantes, pero a cambio exige estar presente casi de forma permanente en el ECOSOC.