¿Monopolio? ¡solamente el amor de Dios!

Federico Dueñas de la Peña

No es así en el caso del grupo taca, el malévolo monopolio privado multicitado periodísticamente por sus permanentes abusos en contra del usuario de tan indispensable servicio, ya que este poderoso pulpo empresarial, de capital salvadoreño, controla (y se beneficia ampliamente) de las principales rutas aéreas nicaragüenses, sin brindar en digna correspondencia mínima al usuario los servicios y las atenciones esenciales a las que está supuestamente obligado por las autoridades de Aeronáutica Civil locales.

Es ya de amplio conocimiento que el Grupo TACA comúnmente irrespeta los vuelos y horarios asignados al pasajero. A veces compras un boleto por TACA y vuelas por COPA o American. Cambia horarios de salida a capricho de última hora sin la atención de avisar al pasajero y, si éste tiene otra conexión la pierde y, a TACA… ¡Le Vale!.

Una vez, en la década sandinista, nos tuvieron encerrados (prácticamente prisioneros, pues pusieron guardias del aeropuerto a cuidarnos) en una sala del aeropuerto de San Salvador durante ocho horas, hasta que varios pasajeros protestamos airados del injusto vejamen y el personal de TACA, refunfuñando, nos envió unos insuficientes, aguados y tristes sandwiches sin bebidas, pero sin decirnos hasta cuándo llegaría la conexión ansiada a Miami.

Recuerdo muy bien en Navidad del 93 (la época más transitada) viniendo de México, en San Salvador nos bajaron a todos de la nave y allí nos tuvieron casi cuatro horas esperando la conexión a Managua. Yo, preocupado por perder el vuelo, aún teniendo mi espacio confirmado, protesté firmemente (creo que hasta varios gritos pegué) hasta que el supervisor se vio obligado a dejarme entrar al avión que venía para Managua y, cuál fue mi sorpresa que ya en éste había una cantidad indeterminada de mochileros hediondos (los olí) pertenecientes al Cuerpo de Paz cómodamente instalados, quienes que a “última hora” venían de Honduras para Managua y, campantemente sustituyeron a los pasajeros que tenían (como yo) su espacio confirmado.

¿Qué sucedió con estas víctimas de TACA en vísperas de Navidad en altas horas de la noche en el aeropuerto de San Salvador. Sólo ellos, el Grupo TACA y Dios lo saben. ¿Cómo es posible que, no acaba de cerrar sus vuelos el dos de agosto Mexicana de Aviación Managua-México, y el boleto de TACA sube un 25% sin consideración alguna para el usuario, conscientes de que no hay opción de vuelo para el pasajero. De cuatrocientos dólares a quinientos?.

¿En dónde está Aeronáutica Civil para que les ponga freno? ¿Habrá algún contubernio entre telones? ¿Descuido de Aeronáutica Civil? ¿Embutes (variante de “raterías”)? ¿Irresponsabilidad del Estado?. ¿Será posible? ¡O my God!

La competencia es sana, saludable y positiva, el distinguir un servicio de los demás por precio, atención, descuentos, comodidad, seguridad o capricho es una facultad del comprador y el Estado tiene la sagrada obligación de proteger la integridad del ciudadano de cualquier grupo económico que atente contra su libre elección o que lo estafe abierta y burdamente, como es el caso del Grupo Taca.

Esta también es parte de la acción del Estado en una vida democrática. Entiendo que en El Salvador el gobierno ya está tomando acciones concretas para frenar los abusos de su propia línea aérea, pues allá también han cometido tropelías y abusos aprovechando su posición monopólica, pero al menos allá las autoridades ya están tomando medidas para proteger al usuario de TACA, a sus ciudadanos. ¿Cuándo se hará lo mismo aquí? ¿Cuando haya un irremediable accidente que enlute a las familias nicaragüenses?

* El autor es administrador de empresas.  

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí