Contralores sumisos

La contraloría de la república debería desaparecer. No es posible que un pueblo con más del 50 por ciento de desempleo y donde los pocos que gozan de empleo con bajos salarios, estancados desde 1990, tengan que mantener a un grupo de contralores que bendicen la corrupción gubernamental.

En el caso de los “checazos” y ahora en el caso de “Modultecsa”, los contralores se han dedicado a hacer el ridículo.

En vano los periodistas del Diario LA PRENSA, con gran valentía y envidiable profesionalismo presentaron un sinnúmero de pruebas de gran valor, denunciando la gran corrupción que se estaba dando en la DGI, pues vinieron los flamantes contralores colorados sin mancha haciéndose los “suecos” y decir que no encontraron ningún tipo de evidencias. En el caso de Modultecsa esperamos resultados similares.

Es inaudito que un ciudadano que es señalado por el pueblo como un gran corrupto, se declare en rebeldía y no asista a declarar en la Contraloría. Los flamantes contralores se conforman, dan por cerrado el caso y procederán a elaborar el informe que ya todos conocemos. ¡Que tronco de investigación!

El implicado No. 1 en el caso Modultecsa, sigue disfrutando según parece la camionetona Lincoln que se auto-asignó cuando estaba en la DGI y que fue comprada con nuestros impuestos a un precio de 46 mil dólares. No es posible que nuestras autoridades (?) permitan que este ciudadano se cargue también con este vehículo de los contribuyentes.

Ni en la DGI, ni en el Ministerio de Hacienda, ni en la Contraloría General de la República saben nada de la camioneta Lincoln, y más bien se burlan cuando se les llama para preguntarles por el paradero de ese vehículo.

Tal es el caso de Amalia Chévez, divulgadora de Prensa del Ministerio de Hacienda y el de una funcionaria de nombre Grechel, supuestamente secretaria del nuevo director de la DGI, que jocosa y burlonamente contestaba diciendo que pagara mis impuestos y que me olvidara de la camioneta.

Los actuales contralores deberían tener un poco de vergüenza y renunciar a sus cargos, pues no son más que empleados incompetentes, deshonestos y encubridores de la tremenda corrupción de este gobierno.

¿Qué corona tiene el sujeto Byron Jerez para no acatar una situación de la Contraloría General de la República? Para colmo la frustración de los contribuyentes, los contralores se cruzan de brazos y cierran el caso. ¡Qué descaro!

DR. JAIME A. PASTORA R.  

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