El pacto del agua sucia

  • Unirse con los sandinistas es como mezclar agua limpia con agua enlodada

José Esteban González

En lo que se refiere a la alianza social cristiana con el FSLN, no se debe confundir el papel y la importancia de las instancias internacionales. Son los partidos miembros los que hacen fuertes a la IDC, al Partido Popular Europeo (PPE) y a la Organización Demócrata Cristiana de América (ODCA), no al contrario.

La IDC puede y debe solidarizarse con partidos en países no democráticos, y lo hace apoyando a sectores democráticos sean o no miembros de la IDC. Pero en casos como el de Nicaragua donde hay un estado de derecho –aunque defectuoso y frágil– corresponde a cada partido nacional resolver y llevar adelante sus asuntos consultando democráticamente a sus instancias estatutarias y no imponiendo a sus bases acuerdos hechos a sus espaldas.

Si el Gobierno de Alemán ha logrado imponer leyes que restringen el ejercicio de la democracia, lo ha hecho con la complicidad del FSLN. ¿Y es con ese FSLN que quieren aliarse los dirigentes de la USC para restablecer la plena democracia?.

La postración de la USC es responsabilidad y consecuencia directa de la gestión de los anteriores y actuales dirigentes. ¿Y son los mismos causantes del daño los que ahora han descubierto el remedio?

Por otro lado, la pertenencia a la ODCA o a la IDC no es patente de corso para nadie en ningún país. No se debe utilizar el hecho de ser miembro de la IDC para tratar de apabullar a otros partidos democráticos o para silenciar a las personas que, dentro de cada partido, manifiestan democráticamente su inconformidad. Esto es válido para cualquier partido en cualquier país.

Quién es y quién no es socialcristiano:

Es bueno tener presente que el apelativo “socialcristiano” o “demócrata cristiano” no es propiedad exclusiva y perenne de nadie, ni da derechos intangibles que coloca a grupos o a personas por encima de otros.

Muchos partidos miembros de la IDC no se llaman demócrata cristianos ni socialcristianos. De los tres partidos españoles miembros de la IDC, ninguno incluye tal apelativo. Se discute incluso la conveniencia de que la IDC abandone el nombre “demócrata-cristiano” que –como apelativo–, ya no corresponde con el momento histórico-cultural que vivimos y que, por el contrario, impide que la IDC penetre en países donde prevalecen otras culturas y religiones. El propio Papa sentenció en Cuba (cito de memoria): “Es tan absurdo construir un sistema político o un Estado contra la religión, como lo es pretender hacerlo usando la religión”.

Nada impide que otros partidos democráticos que por sus principios y su actuación son partidos moderados, de centro, identificados con el progreso económico y social, solidarios con los pobres, soliciten y sean admitidos en la IDC. Esta desea relacionarse con partidos democráticos, centristas, y no encontrarse amarrada y bloqueada en ningún país por un ilusorio derecho de veto del o de los miembros actuales. En Perú, Honduras, Brasil, Argentina, entre otros, ODCA y la IDC tienen varios partidos miembros. Sin hablar de Europa donde en ciertos países, hay hasta 4 partidos miembros del Partido Popular Europeo.

Son miembros de la ODCA y/o de la IDC el Partido Conservador de Colombia, el Frente Liberal de Brasil, el Partido Social Demócrata de Portugal.

Por otro lado, la IDC puede suspender de manera temporal o definitiva a partidos que violan nuestros principios fundamentales o que hacen alianzas con partidos no-democráticos, extremistas, responsables de violaciones de derechos humanos, de corrupción, etc. casos de partidos en Austria, Portugal, Albania, El Salvador, etc. lo demuestra.

El pacto del agua sucia:

Un buen amigo y buen socialcristiano, me envió recientemente el siguiente comentario: “unirse con los sandinistas es como mezclar agua limpia con agua enlodada. El resultado es agua sucia que ya nada ni nadie puede volver a limpiar”.

Ni yo, ni la IDC, ni nadie podremos impedir que personas carentes de visión política, de perspectiva histórica y de coherencia moral, traten de tapar el sol con un dedo y negar lo innegable.

Si se quieren unir con el FSLN, terminarán haciéndolo y encontrarán dinero para pagar a comentaristas o medios de difusión venales que les hagan el juego y denigren a sus adversarios.

Si tal aberración se produjera, ensuciarían para siempre un agua que, no obstante errores y fallas aisladas, ha permanecido limpia, con la limpieza que le dieron los fundadores, varios de los cuales siguen todavía dando testimonio de limpieza y dignidad.

Será el pacto del agua sucia. Nadie en sus cinco sentidos la beberá. Nadie podrá sin delito ofrecerla a otros.

¡De esa agua, no he de beber!  

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