¿Alianza con FSLN para qué?

José E. González

Desde que tuve que salir al exilio, después de soportar cárcel y presiones extremas, y de haber sido condenado en ausencia a 16 años de cárcel por un tribunal sandinista, me he voluntariamente abstenido de intervenir –e incluso de opinar públicamente–, sobre asuntos políticos internos de Nicaragua. Ha sido una medida que nadie me ha impuesto pero que adopté por simple prudencia y buenas maneras políticas.

A lo largo de los últimos 16 años, he actuado en los ámbitos demócratas cristianos internacionales. No soy pues, por mi trayectoria y mis funciones, alguien poco informado ni poco consciente de lo que es y persigue la Democracia Cristiana dentro o fuera de Nicaragua.

Tengo el más profundo respeto hacia la dignidad de las personas y hacia su derecho de opinar y decidirse según su conciencia. Pero tengo mi propia dignidad y mi propia conciencia. Por eso no puedo callar.

Aspectos internos:

Nadie duda de la desastrosa gestión y de la corrupción prevaleciente bajo la administración del Presidente Alemán. La del FSLN no fue mejor. Todo lo contrario. Todos sabemos cómo destruyeron sistemáticamente la infraestructura productiva del país, confiscaron empresas florecientes que llevaron al fracaso o saquearon llevándose hasta los ladrillos, sumieron a los pobres en la miseria y a la clase media en la pobreza; obligaron al exilio a centenares de miles de personas de todas las clases sociales; desangraron al país de profesionales. Todo el que era demócrata y honesto fue objeto de persecución y hostigamiento: partidos, sindicatos, los intelectuales, la Iglesia, la empresa privada, la CPDH, las comunidades indígenas. Todos tuvieron sus víctimas. Sin mencionar lo peor: precipitaron al país en la guerra civil más absurda y sangrienta que ha conocido nuestra historia. ¿Quién consolará a las madres, esposas e hijos de compas y de contras?, ¿quién ha podido medir su dolor y enjugar sus lágrimas?, ¿quién contará las tumbas de campesinos, sindicalistas y de indígenas? Por mi parte, nunca olvidaré lo que el FSLN, excediendo en cantidad y calidad la abominables e imperdonables crueldades del somocismo, le hizo a los nicaragüenses de todas las clases sociales, y sobre todo a los más pobres y desamparados.

El FSLN colocó a Nicaragua en la categoría de países mendicantes y nos colocó en absoluta dependencia de la ex URSS, Cuba, y de toda la gama de dictaduras de Europa centro-oriental, de Asia y del Medio Oriente. Si ha habido vendepatrias en los últimos 50 años, ese ha sido el FSLN.

En cuanto a la corrupción, ¿ya se olvidaron de la piñata?, ¿quiénes son hoy los nuevos millonarios que insultan con su opulencia a los pobres y ante cuya riqueza palidecen aún las prestigiosas fortunas de antaño?, ¿ya se olvidaron los altos y pequeños funcionarios de la Contraloría de lo que denunciaban con tanta profesionalidad y gallardía hace pocos meses?, ¿o es que sólo bajo el Presidente Alemán se ha pillado el erario?.

¿Y es con ese FSLN que los actuales dirigentes socialcristianos quieren aliarse para salvar al país? ¿a quién pretenden engañar?.  

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