- Managua contaba en sus alrededores con cooperativas agropecuarias cuyos miembros ahora son parte de la actividad comercial
María Antonia López M. [email protected]
Managua contaba con al menos 15 cooperativas agropecuarias en sus alrededores, las que han ido desapareciendo a partir de la construcción de los proyectos urbanísticos, afirmó Sinforiano Cáceres, presidente de la Federación de Cooperativas Agropecuarias (FENACOOP).
Hasta un poco antes de 1990, Managua tenía un área rural muy cercana. No era necesario ir tan lejos cuando ya se estaba con los campesinos que habitaban lo que ahora es un barrio detrás del Mercado de Mayoreo y Sabana Grande.
En la parte sureste las fincas agropecuarias empezaban en el kilómetro 7 de la carretera a Masaya, hacia el sur oeste, se localizaban el Valle de Ticomo y Nejapa y al occidente en Ciudad Sandino.
“No era muy largo el recorrido por hacer para llegar hasta una cooperativa agropecuaria, hasta detrás de la Universidad Nacional Agraria habían grupos de campesinos organizados”, recordó Cáceres.
¿Presiones políticas?
La desarticulación de esas cooperativas para dar paso a las nuevas urbanizaciones de pobres o de proyectos habitacionales de altos costos dice el dirigente campesino fue provocado por presiones de algunos funcionarios del gobierno anterior que tenían intereses en urbanizadoras.
“Cuando se hizo la Ley 290 en 1990 ya muchos habían comprado tierras de cooperativas, eran diputados, funcionarios de gobierno o militares de jerarquía”, indicó el presidente de FENACOOP.
Dijo que las formas de presión utilizadas para obligar a estos campesinos a vender la tierra, fueron dos: declarar las tierras de utilidad pública y si se encontraba oposición, el gobierno optó por aplicar altas tasas de impuesto que se tornaron impagables.
Cáceres relató que en ese momento la venta no se hizo esperar y los precios por vara cuadrada fueron irrisorios.
“Por ejemplo, la cooperativa Franklin Hodgson que estaba por el Mayoreo, tenía 320 manzanas y ofrecieron pagar 340 mil dólares en bonos o se pagaba el valor de 10 mil dólares por manzana. Una cosa era el precio de indemnización y otra era el precio para fijar el impuesto”, imputó.
Un negocio rentable
Cáceres asegura que hay un grupo conformado por desmovilizados del Ejército, la Resistencia, y pobladores en general que invaden, “medio” legalizan y ofertan el derecho de la propiedad para luego ubicarse en nuevos terrenos.
* La falta de control y de seriedad en el proceso de titulación urbana y rural da lugar para que el gobierno de turno siga dando tierra a gente que ya les ha asignado.
* Un lote en Managua de 10 x 30 varas deja dividendos de 2,500 a 3,000 dólares.
* El impacto negativo del desplazamiento de los campesinos rurales de Managua, motivan la pérdida de valores y costumbres.
* Antes sembraban para el autoabastecimiento familiar, con el desarrollo urbano la gente sustituye la siembra de maíz por la compra de masa en polvo para hacer tortillas.
* Las tierras que han sido trasladadas en forma de herencias ancestrales se van perdiendo.
* Los más jóvenes ya no se ven como productores, sino que la tierra es el capital semilla para iniciar la vida en otro lugar: la ciudad.
* La gente aspira más a una vida urbana aunque sea de miseria, porque la vida rural no tiene mucha perspectiva causada por la situación de abandono del sector.
* La causa es la ausencia de políticas más distributivas de los servicios y la oportunidad de educación para lograr empleos afines a las actividades productivas y remunerados en tiempos posteriores