Los productores entre el miedo y la frustración

Eddy Macías Carvajal

Los productores danzan el son de que imponen los consumidores, pero aquí pareciera ser que bailan según los intereses de los políticos tradicionales de nuestro país.

Los pequeños, medianos y grandes productores resienten los embates de la política económica, desde la necesidad del financiamiento hasta la carga onerosa del cálculo de los intereses que aumentan excesivamente el pasivo denominado hipoteca y pagar a largo plazo.

La desesperación se apodera de los hombres curtidos por el trabajo y el sol, manos callosas que interactúan con la naturaleza la tierra, quienes producen indistintamente de su ideología los alimentos, sin la menor esperanza de un futuro claro, más que lo tenebroso y terrible de la garra de los empresarios del sistema financiero.

El presidente de Nicaragua y líder máximo de los rojos sin mancha, externó en una de sus alocuciones públicas, llamó a la conciencia de los banqueros privados para que entiendan la situación económica de los ganaderos y no recurran los banqueros al embargo preventivo, finalizó engulléndose un suculento almuerzo a nivel de aquéllos que ostentan el poder.

Habráse visto manera típica de resolver problemas de carácter supraestructural. La conciencia, sustantivo trillado en tiempos pasados, no tiene ningún sentido, verterlo como manera de solución de problemas gubernamentales, mas si trata de capitales privados. Los productores carecen de una entidad bancaria de primer piso para paliar sus necesidades, claro está en carácter de préstamo por pagar con sus respectivos creces convencidos que toda obligación implica responsabilidad de pagos sucesivos, so pretexto del desprendimiento de los bienes otorgados como prendas.

Desgraciadamente, no fueron los productores los que provocaron la quiebra, fue un grupo reducido del círculo de poder, espetó un campesino, que agobiado por la crisis, asumió posición de rodilla en la pichinga frotando sus aperos, ubicándose el sombrero vaquero y balde en mano movía incesantemente de manera ondulante como queriendo protestar ante la probabilidad del embargo, acto seguido ordeñó la vaca parda heredada de su abuelo paterno, reflexionó en plena labor. Ahora estamos en la sinremedio por ausencia de una banca estatal que asuma la responsabilidad, se recurre al capital aparente de un pequeño grupo familiar acusados de presuntos delitos, de poseer almacenadora, ganado de pura raza, capital de trabajo con sus dominios de razones financieras, prueba ácida con indicadores altamente positivos, y vayan al carajo tantos términos de administración financiera que no me interesan para nada. Somos rehenes del capital no importa su origen, ni quiénes realizan el préstamo, finalizó, y con expresión corporal de sus manos callosas, recriminó al actual gobierno y sus cómplices en los dictados de la política económica actual.

Actualmente los productores se encuentran entre la espada y la pared bajo la filosofía: Si te corres te mato, y no te corres también. Aunque lo triste es que será de hambre, y queda la segunda opción, la pistola en la sien, jugando a la ruleta rusa, como consecuencia de la mezcla de los intereses de aquéllos que sin ser banqueros, y los banqueros sin ser políticos establecieron de manera clara la amenaza del despojo hacia los usuarios del préstamo para su sobrevivencia. Escenarios que no alcanzan aquéllos que pululan en el círculo de poder y comparten las migajas del pacto onerosos en contra del pueblo.

* El autor es economista.  

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