Encuestas y democracia

La prestigiosa firma internacional de investigación de opinión pública, CID/Gallup realiza regularmente, en Nicaragua, encuestas generales que LA PRENSA y el Canal 2 de Televisión de Nicaragua divulgan en forma exclusiva.

La última encuesta de CID/Gallup en Nicaragua (la próxima será en octubre próximo, antes de las elecciones municipales de noviembre), es la que hemos dado a conocer esta semana, en la cual se confirmaron las tendencias manifestadas en encuestas anteriores (por ejemplo, la pérdida de credibilidad del gobierno y personalmente del Presidente Arnoldo Alemán), pero también se revelaron algunos cambios interesantes en el posicionamiento político de los nicaragüenses, después que el Consejo Supremo Electoral excluyó de la contienda política a varios partidos y ante la inhibición de Pedro Solórzano, el popular candidato frustrado a la Alcaldía de Managua.

El propósito de LA PRENSA al solicitar a CID/Gallup estas encuestas, es proporcionar a la ciudadanía una información adecuada sobre la dinámica de la opinión política pública, en el entendido de que la democracia moderna es una democracia de opinión. En realidad, ahora es inconcebible el funcionamiento de la democracia sin la utilización de las encuestas, las cuales, por supuesto, para ser confiables y útiles tienen que ser hechas de manera científica y sus resultados deben representar de manera fidedigna las opiniones de la gente, independientemente de a qué intereses políticos, partidistas y personales, favorezcan o perjudiquen.

Las encuestas contribuyen al fortalecimiento de la democracia y son una magnífica ayuda a los partidos políticos para que puedan desarrollar más eficazmente sus actividades de organización y proselitismo; aunque, como es bien sabido, no todos los políticos aprecian debidamente el valor de las encuestas, a las que más bien denigran y descalifican cuando sus resultados no les son favorables. Inclusive, los políticos más atrasados y arrogantes (la clase política es deplorable en todas partes, nos dice un diplomático, pero la de Nicaragua está entre las peores) ni siquiera admiten el postulado básico de la ciencia y la técnica de las encuestas, de que cualquier persona, sea rica o pobre, educada o ignorante, joven o vieja, acomodada o marginada, de uno u otro partido, tiene el mismo peso y decide igualmente en la formación de la opinión pública.

Estamos claros que las encuestas son confiables sólo cuando son hechas de manera científica y si quienes las solicitan y divulgan no tienen un interés político determinado, ni para favorecer ni para perjudicar a ningún partido o candidato, sino que son motivados por afán de servicio público y por interés de tener una adecuada información del estado y la dinámica de la opinión pública.

Por otro lado, el resultado de la encuesta no puede ser considerado como una verdad absoluta ni permanente. La encuesta sirve sólo para conocer las tendencias políticas y las preferencias y rechazos de los ciudadanos en torno a los temas y personas por los cuales se les pregunta. Tampoco se debe perder de vista que las opiniones expresadas en las encuestas son subjetivas y cambiantes, y por lo tanto los datos que arrojan son válidos únicamente para un momento determinado, o sea que no necesariamente serán los mismos resultados que, pongamos por caso, habrá en las elecciones que deben celebrarse dentro de algunos meses.

Por ejemplo, los resultados de la última encuesta de CID/Gallup que hemos dado a conocer esta semana, demuestran que el Partido Conservador de Nicaragua ha tenido un excelente repunte después de la incorporación de Pedro Solórzano y como consecuencia de la necesidad que cada vez siente más gente, de apoyar una alternativa al PLC y el FSLN por lo menos para aplicar un voto de castigo al gobierno y su aliado en el pacto, el FSLN.

Pero esa tendencia de la opinión política pública no es irrevocable, podría inclusive revertirse si los conservadores se enredan en disputas internas por afanes hegemónicos, y se muestran incapaces de administrar y aprovechar, sobre todo para las elecciones nacionales, el buen momento que están pasando ahora.   

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