Japón inspira modernización del Ineter

Benjamín [email protected] Las estaciones acelerográficas que sirven para medir la aceleración del suelo al momento de un sismo, serán conectadas en un futuro vía teléfono o vía internet, informó a LA PRENSA Claudio Gutiérrez Huete, director del Instituto Nicaragüense de Estudios Territoriales (Ineter). “El proyecto está en fase experimental. Actualmente, para conocer la aceleración de […]

Benjamín [email protected]

Las estaciones acelerográficas que sirven para medir la aceleración del suelo al momento de un sismo, serán conectadas en un futuro vía teléfono o vía internet, informó a LA PRENSA Claudio Gutiérrez Huete, director del Instituto Nicaragüense de Estudios Territoriales (Ineter).

“El proyecto está en fase experimental. Actualmente, para conocer la aceleración de un sismo, debemos ir un día después al lugar donde están colocados estos aparatos para saber el resultado, en cambio en Japón este registro se recibe de forma instantánea porque están conectados por teléfono”, señaló.

Gutiérrez se convenció de la importancia del proyecto, luego de conocer personalmente la Agencia Meteorológica de Japón, institución homóloga al Ineter, que lo invitó para conocer cómo enfrentan los japoneses los temblores y la actividad volcánica.

Mantener las estaciones acelerográficas conectadas a una línea telefónica, permitiría saber de forma instantánea en qué lugar del país tembló más, tras registrarse un sismo y tener una idea de cuál es la zona más afectada.

El director señaló que en Japón se tardan de tres a cinco minutos en procesar completamente un sismo: epicentro, magnitud, coordenadas, profundidad, etc.

Los últimos fuertes temblores ocurridos a inicios de julio en la Laguna de Apoyo y Masaya fueron procesados en 14 y 11 minutos respectivamente.

Gutiérrez explicó que los sismos de Masaya se sintieron en varias ciudades del Pacífico debido a la expansión de la onda sísmica, pero en los primeros minutos después del sismo no se sabía dónde era el epicentro.

Y aunque el acelerógrafo solamente registra el movimiento del suelo a la hora de un sismo, el tenerlo conectado vía teléfono serviría para tener una idea de dónde anda el epicentro, “porque si hay un temblor y vemos que el acelerógrafo de Chinandega se mueve más que el de León, de Managua u otro lugar, entonces decimos que este sismo fue más fuerte en la zona de Chinandega. Esto es importante saberlo porque lo que interesa en ese momento es saber dónde se movilizarán los recursos, adónde se mandará la ayuda”, indicó.

Con relación a la vulcanología, Gutiérrez comentó que en Japón, con ayuda de las universidades se mide permanentemente cualquier deformación del edificio volcánico con equipos de alta tecnología, lo que se traduce en informes emitidos cada seis horas sobre la vida de cada volcán.

“Obviamente eso no lo hacemos por falta de recursos, de equipos y otras razones, pero deberíamos hacerlo con nuestros volcanes”, dijo Gutiérrez.

SIN COMPARACION

A pesar que el desarrollo de Japón en materia de sismología y vulcanología es incomparable con relación a Nicaragua, el director del Instituto Nicaragüense de Estudios Territoriales (Ineter), considera que los esfuerzos de Nicaragua en esas áreas avanzan por el camino correcto, aunque mencionar las diferencias no deja de resultar interesante:

– Sólo la capital de Japón, Tokio, tiene 80 estaciones sismológicas conectadas vía teléfono. Esto equivale a casi todas las estaciones que tiene Centroamérica.

– Japón tiene 600 acelerógrafos instalados en todo el país, cuya información se conoce de manera instantánea vía telefónica. En Nicaragua hay un total de 17 acelerógrafos instalados en las principales ciudades del país y a excepción de Managua, su información se conoce solamente un día después de ocurrido un sismo.

– Toda la red sismológica de Japón opera vía teléfono, en cambio la nuestra opera con baterías solares. Recientemente se robaron la batería de la estación sismológica de Boaco.

– En Japón hay 86 volcanes activos, de los cuales 19 cuentan con una cámara de video fija que transmite imágenes del volcán a un monitor en tiempo real. Además las mediciones de gases y temperaturas de cada volcán se hacen casi a diario, en cambio en Nicaragua se hacen una vez al mes.

– “Por mucho que continuemos instalando estaciones sismológicas en Nicaragua, siempre vamos a tardar de 10 a 15 minutos en procesar toda la información de un sismo”, concluyó el Director del Ineter.  

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