- Relatos de sobrevivientes de este tipo de accidentes
Joseph B. VerrengiaTHE ASSOCIATED PRESS
II Y ÚLTIMA PARTE
Los marineros pudieran estar envueltos en mantas. Pero en las áreas mecánicas cercanas a la cola probablemente no tenían ropa extra.
La humedad, incluso la proveniente de la respiración, se congela al contacto con el metal.
Y es sofocante. El submarino quizás tenga un sistema de producción de oxígeno, pero éste dependería de electricidad. Los tanques de oxígeno probablemente se han dañado en el accidente y se están vaciando, acentuando la agonía.
La claustrofobia acosa a todo submarinista. Incluso en condiciones normales, el más ligero cambio en la calidad del aire causa pánico.
“Yo me preocupaba cuando la llama en mi cigarrillo se apagaba”, recordó Steve Collier, contramaestre de la Armada estadounidense. “Algunos tripulantes habían permitido que la concentración de oxígeno bajase un poquito. Pero la tripulación del Kursk estaría contenta con ese nivel de oxígeno, comparado con el que tienen ahora”.
Para Dan Persico, que reside en el estado de Nueva York, la odisea rusa le recuerda las 48 horripilantes horas que pasó atrapado a bordo del submarino estadounidense Squalus, que se hundió en una profundidad de 75 metros frente a las costas del estado de New Hampshire en 1939. Entonces murieron 26 hombres. Persico estuvo entre los 33 sobrevivientes que ascendieron a la superficie en una campana de rescate de nueve toneladas que se utilizó en el rescate.
El desastre del Squalus comenzó con una falla mecánica durante una campaña de maniobras navales, al inundarse la sala de máquinas.
Persico, que ahora tiene 80 años, era un submarinista de 20 años que trabajaba en la sala de lanzamiento de torpedos. El y otros marineros yacieron en silencio en el piso del submarino inclinado por casi 24 horas. El rescate duró todo un día.
Pero aún entonces, la tripulación del Squalus tenía ventajas que los rusos no tienen, relató Persico. “Estábamos en contacto por radio”, agregó. “Sabíamos que el rescate de la nave estaba en camino”.
Los submarinos modernos son maravillas de alta tecnología que puede circunnavegar la Tierra sin ascender a la superficie, desde las capas polares hasta las fosas submarinas más profundas. Con 14 toneladas de carga, el submarino nuclear Kursk es uno de los 11 submarinos Oscar clase II y uno de los más poderosos de la flota rusa.
Pero cuando ocurren los desastres, los submarinos modernos no son mejores que sus precarios predecesores usados durante la Segunda Guerra Mundial.