Nunca ha estado Nicaragua tan convulsionada
en políticas locales como ahora que se aproximan las elecciones para alcaldes y concejales. Por la televisión todos prometen lo que no pueden realizar y los periodistas se aprovechan, sacan programas de toda clase, pero no se nota ninguno que te hable con la claridad meridiana que necesita el pueblo, todos son supermanes y no han leído la Ley 40 para hacer su propaganda como se debe.
En primer lugar, es conveniente que se les recuerde a estos candidatos que no tienen por qué anular a los concejales, según la ley ellos son los que mandan y hacen los proyectos para que el alcalde, el cual es como el capataz, los haga cumplir según lo estipulado. Esto tiene que quedar muy claro para que no tengan problemas en el futuro en las sesiones de trabajo en conjunto.
A mi entender, para concejales uno tiene que elegir a personas que tengan ideas, empresarios, hombres de negocios que sepan cómo y cuándo se invertirán los impuestos de la Comuna y no a lo loco a como se ha estado haciendo.
¿Qué es eso? Los candidatos para alcalde, antes de llegar a la silla, ya se están convirtiendo en tiranos y anulan a los concejales. No veo el motivo de tener concejales si desde ahora los están anulando. Es pagar sueldos sin necesidad, dinero que se puede usar en el bien y no que se lo traguen sin saber el cómo y el porqué.
Esto nos pasa por falta de educación electoral, vamos con los ojos vendados a dar el voto, aunque yo comulgue con el Partido Liberal, sin ser liberal. Si no me gustan los concejales, mi voto se va por el partido que en realidad lleve a los mejores y que se identifiquen con la ciudadanía.
También no estemos creyendo en canto de sirenas, el que es perico donde quiera es verde. Se notan candidatos que aunque quieran hacernos creer que son demócratas, no lo son. Cuidémonos de estos lobos con piel de ovejas. Ya tenemos experiencia de lo que nos puede pasar en la década de los ochenta. Volver a ese pasado sería desastroso.
Byron Molina Palacios
(Ciudadano del mundo)