Hay que respetar los derechos de autor

  • El compositor de escasos recursos quiere recibir no sólo el aplauso, sino también la
    remuneración de sus gastos y si es posible ganancias

Orlando Flores Ponce

Se está discutiendo en la Asamblea si le dan otra extensión de tiempo que legalice la venta a los piratas de nuestra música nacional. Ventas de copias, malas por cierto, al público. Eso no debe ser digno de estudio siquiera. Están plagiando las obras literarias y artísticas musicales de los autores y compositores nacionales.

El Arto. 830 de nuestro Código Civil y que está vigente aún, indica que ese plagio es fraude y que debe ser penado como un acto criminal. La Ley de los Derechos de Autor recién emitida y sus Reglamentos, dispone en sus diferentes artículos 43 al 48 (Ley 215) que esos actos deben ser castigados con multas, sanciones y hasta con penas de cárcel hasta tres años.

Apenas ha salido un Disco Compacto CD a la venta al público y comienzan los piratas a copiarlas y a venderlas impunemente sin que las autoridades intervengan para evitarlo, siendo el colmo que en circunstancias especiales como está sucediendo ahora, protegen al fraudulento, al plagiador.

¿Quién puede defender entonces al que le costó tanto dinero y sudor, poder sacar su primer CD en su vida? Resulta que es también un acto criminal el protegerlos, pues el costo de un CD varía desde US$4.000.00 dólares americanos hasta US$ 36.000.00.

Yo soy compositor y les cuento esto, para que sepa el público hasta qué grado de corrupción hemos llegado. Cuando quise sacar un CD con música mía, descubrí que un señor llamado Jacinto Acosta ya había sacado mi música, copiado y explotado cienes de veces. Mi música eran canciones del recuerdo como “Yo soy tu prisionero”, “Eres tú” “La escalera”. “Aunque quiera olvidarte”, “Mi Poneloya” y muchas más; muchas de ellas premiadas con el disco de Oro de Nicaragua, disco de Oro Centroamericano, piezas ganadoras en Festivales Centroamericanos, etc., resultaba que dichos discos ya no podían tener la misma aceptación en el público, pues se habían agotado las ventas de los plagiadores. Tengo demanda interpuesta ante las autoridades judiciales competentes en contra del señor Acosta. El colmo fue que en las carátulas de esa música pirateada pusieron que otro compositor era el autor de la música.

Ahora examinemos los precios: Un casete original cuesta C$80.00 córdobas o más. Una copia cuesta C$20.00 de pésima calidad. Resulta que con el transcurso del tiempo, los piratas han hecho su propia clientela, sólo vendiendo copias. El dueño del casete original no puede vender su propio producto y mucho menos el disco compacto CD que vale C$180.00 o más. Esto tiene que corregirse porque se está dañando a los autores y compositores nacionales.

Resultado de todo eso, que existe menosprecio por nuestra música. No se le ayuda, sobre todo al compositor de escasos recursos, que quiere recibir no sólo el aplauso, sino también la remuneración de sus gastos y si es posible ganancias.

Por otro lado también podemos observar un espíritu antipatriótico antinacionalista que existe, latente, en nuestro país. Existe menosprecio por la música nacional, lo notamos en la tiendas de discos compactos, donde prefiere cien veces vender un disco con música extranjera que nacional y establecen diferentes precios, poniéndole a los extranjeros mucho más altos precios y a los nacionales mucho más bajos. La nueva Ley 215 en su Capítulo II de la Promoción de las expresiones artísticas nacionales, Artos. 4, 5, 6, 7 y 8 establece que en las radiodifusoras, canales de la televisión, periódicos y ventas disqueras, tienen que tener un 10% de música nacional. El cual debe ir en aumento, a medida que el público los vaya aceptando y asimilando. Así vemos que al público se le educa, poniéndole música criolla, que es tan buena como la extranjera y algunas veces, mejor. En México, por ejemplo, ponían su música mariachi, mañana, tarde y noche y el público mejicano lo fue aceptando y gustándole, en forma tal que ahora se divulga en todo el mundo con gran éxito. Eso es nacionalismo.

Aquí en Nicaragua, los compositores nacionales, tienen que suplicarles y a veces darles alguna prebenda, para que le pongan música nacional. A veces en las radiodifusoras convienen en poner un tanto por ciento de música nacional, escogiendo ellos mismos música de Alejandro Vega Matus y de José de la Cruz Mena, para cumplir con el mandato legal o judicial, pero no ponen la música de los compositores actuales. Es una lucha.

Yo conozco a muchos compositores de escasos recursos que han tenido que emigrar para poder sacar su música, lo mismo que han salido, para poder grabarlas, porque aquí es demasiado caro. Por favor, protejamos al compositor nacional poniendo su música y escuchándolos.

Señores padres de la patria:

Les recuerdo que debemos defender lo nuestro, lo que nunca perece, el orgullo de ser nosotros los mejores compositores de Centroamérica, de tener el folklore más rico y bello de América. Porque como dijo nuestro gran Darío: “Si pequeña es la patria, uno grande la sueña”.

* Abogado. Presidente de la Asociación de Compositores y Autores Nicaragüenses.  

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí