- Debemos fortalecer la confianza en el proceso electoral, redoblando una campaña cívica que refuerce los valores de trasparencia, imparcialidad y legalidad
Félix Navarrete
La cultura electoral nicaragüense está en pañales, o mejor dicho en vías de construcción. Cada elección es un proceso lleno de tensionamientos, confusiones, intolerancia y rechazo de algunos sectores de la población y partidos políticos a las reglas del juego que establecen las leyes. Hoy en día se han agregado morterazos y protestas callejeras estridentes, en una evidente señal de que nuestras elecciones siguen careciendo de tolerancia y valores democráticos.
Pero el desafío sigue vigente: consiste en que este proceso -con sus virtudes y defectos- sea aceptado por todos los sectores, aunque disientan de algunas reglas del juego. Esto pasa en China, Birmania o Bangladesh. Siempre habrán objeciones a las reglas. Lo importante es que haya tolerancia sobre los aspectos fundamentales del proceso.
Sin embargo, para esto es básico que la ciudadanía sepa diferenciar la composición política del Consejo Supremo Electoral y el carácter eminentemente profesional de este organismo, expresado en una estructura de funcionarios y técnicos, especializados la mayoría, en organizar y realizar elecciones.
Es importante que la ciudadanía sepa que el CSE es un organismo que ha modernizado los procesos de informática, cedulación y de registro, para garantizar el éxito de las elecciones, y que la composición política de sus magistrados no afecta la labor profesional del sistema.
En este sentido, la conferencia que brindara el magistrado y maestro José Woldenberg, consejero presidente del Instituto Federal de la República de Estados Unidos Mexicanos, a los funcionarios del CSE sobre la experiencia de las elecciones en su país, fue un aporte invaluable a nuestro proceso electoral y un desafío a la misión de los magistrados y funcionarios de nuestro organismo.
Woldenberg, quien recientemente visitó nuestro país, invitado por el CSE, dijo que sólo una campaña cívica sostenida y permanente, que eduque a la ciudadanía en los genuinos valores democráticos, asegura el éxito de los procesos electorales y consolida la confianza en sus autoridades. Woldenberg da en el clavo. Lo ideal sería que a esta campaña cívica permanente se agregaran los medios de comunicación escritos, radiales y televisados, ayudando educar a la ciudadanía en la tolerancia y el respeto a la legalidad, valores que en nuestros procesos aún no se fortalecen por la polarización política. Esto generaría confianza en la institución y por ende en el proceso electoral.
De ahí que las recientes elecciones mexicanas que le dieron el triunfo a Vicente Fox, y que fueron elogiadas por varios estadistas en todo el mundo, reflejan que los mexicanos recuperaron su confianza en las instituciones, principalmente en el Instituto Federal Electoral. No me cabe duda que las elecciones mexicanas serán un ejemplo para todos los países de América Latina, especialmente para nosotros.
Creo que debemos fortalecer la confianza en el proceso electoral, redoblando una campaña cívica que refuerce los valores de trasparencia, imparcialidad y legalidad.
Sin embargo, para llevar a cabo esta ardua tarea, necesitamos una alianza con los medios de comunicación, con el objetivo de que éstos ayuden a consolidar la imagen del CSE, promoviendo valores democráticos y poniendo día a día el ladrillo de la institucionalidad. No es con campañas politiqueras de desprestigio a los magistrados ni con una cobertura periodística superficial a la labor que desarrolla el CSE, que vamos a construir la democracia que necesitamos.
Recordemos que el éxito de las elecciones no sólo es responsabilidad del CSE sino de los medios de comunicación y de la misma ciudadanía. Mientras algunos medios de comunicación no abandonen el enfoque partidario y maquiavélico sobre el proceso electoral, no estaremos ayudando a construir nuestras instituciones. Sólo construyendo la institucionalidad, fortalecemos la democracia. De lo contrario, estamos poniendo un obstáculo al proceso democrático.
* El autor de este artículo es periodista y Director de la Oficina de Prensa del Consejo Supremo Electoral.