Militares “bondadosos” construyen en Santa Rosa

“Una aventura fantástica” representa para los soldados, conocer Nicaragua y construir puestos de salud Amalia Morales [email protected] Una comunidad sin un edificio para un puesto de salud, fue hasta ayer Santa Rosa. En ese terreno que por años reservaron sus pobladores, las manos de soldados estadounidenses, que un campesino calificó como “bondadosas”, levantaron el anhelado […]

  • “Una aventura fantástica” representa para los soldados, conocer Nicaragua y construir puestos de salud

Amalia Morales [email protected]

Una comunidad sin un edificio para un puesto de salud, fue hasta ayer Santa Rosa. En ese terreno que por años reservaron sus pobladores, las manos de soldados estadounidenses, que un campesino calificó como “bondadosas”, levantaron el anhelado centro médico público, que urgía en esta comunidad, situada a cuatro kilómetros de San Isidro, Matagalpa.

Los militares que en estos días concluirán una construcción similar en el poblado de San Isidro, comenzaron sus obras a finales de junio. En la edificación de cada una de las clínicas participó un promedio de 3 soldados diario.

La construcción de la clínica de Santa Rosa tuvo un sello particular: contó con la participación activa de la población, la que sin esperar llamado de los estadounidenses contribuyó con la limpieza y pintada de la clínica.

La clínica cuenta con cinco compartimentos, dos consultorios, una bodega, el cuarto de baño y la sala central o de espera. Casi igual es el de San Isidro.

Pedro Pablo Rodríguez, líder de esa comunidad, llamó “bondadosas” las manos de los soldados que levantaron el centro de salud. Rodríguez indicó que el caserío es habitado por unas mil personas y estima que en el centro asistencial se atenderán unas cuatro mil.

Respecto al personal médico, Rodríguez dice que un doctor del Ministerio de Salud de Matagalpa se comprometió a facilitarle personal capacitado para garantizar la atención.

Los soldados provenientes de la infantería, marina y reserva de Estados Unidos también muestran su satisfacción. Para el sargento Michael Sampson, el trabajo en las comunidades representa una aventura “fantástica”. La mayoría de ellos nunca antes estuvo en Nicaragua.

Además de los centros de salud, los soldados construyeron una escuela en El Hato, una comunidad situada a cinco kilómetros de Ciudad Darío.

Las dos maltrechas aulas de El Hato pronto serán sustituidas por una sólida fundación de concreto, en la que trabajan los soldados.

Mientras, la escuela para los 60 niños de primaria y los 24 de preescolar se improvisa en una casa de campaña prestada por los soldados. Las dos aulas viejas sirven de bodega para el material de construcción.

Tomás Alarcón, poblador de El Hato, agradece la colaboración del ejército, pero advierte que también es urgente un centro de salud y se compromete a ceder el terreno legalmente, pero no está previsto.

El calendario de los soldados estadounidenses contempla concluir las obras de progreso a finales de mes.

Para el próximo 23 de agosto está prevista la visita del Comandante en Jefe del Comando Sur de los Estados Unidos, Charles Whilen, importante promotor del proyecto humanitario Nuevos Horizontes, que desde el huracán Mitch emprenden las fuerzas armadas estadounidenses en El Salvador, Honduras y Nicaragua.

Kathy Bentley, Agregada de Prensa de la Embajada de Estados Unidos, explicó que el alto jefe militar ha mostrado interés particular en recaudar fondos para proyectos en Nicaragua.

Whilen se retira de las Fuerzas Armadas a finales de mes y antes de concluir su vida militar quiere visitar este país y constatar los resultados del proyecto.  

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