Freddy Potoy
Esta crisis financiera que han protagonizado el partido gobernante PLC y el “opositor” FSLN es una muestra más de la desenfrenada voracidad financiera que tienen los líderes de ambos partidos y sus séquitos.
El problema de Agresami e Interbank refleja que el FSLN y el PLC son capaces de hacer cualquier cosa en aras de mantenerse y usufructuarse del poder. Repito, cualquier cosa con tal de quitarse del camino a quienes los molesten.
No es cierto que el FSLN luche por los intereses populares como dice su falso discurso. Los líderes del FSLN y quienes se enriquecieron a la sombra de este partido, lo que quieren es seguir amasando su fortuna obtenida durante el régimen sandinista y están dispuestos a cualquier cosa, incluso, a involucrar al Ejército, para detener cualquier arremetida contra su capital.
Tampoco es cierto que al PLC le interese la gente pobre, desprotegida, desempleada, sin educación, salud, vivienda y sin muchos elementos básicos para vivir. La voracidad que han mostrado varios funcionarios del gobierno liberal por enriquecerse es brutal.
Previo a las elecciones, ambos utilizarán herramientas con las que se golpearán fuerte, pero luego se pondrán de acuerdo como está ocurriendo ahora para proteger sus intereses. Eso sí, si alguien los molesta en común, lo eliminarán.
El escándalo financiero que ha sacudido al país demuestra que en Nicaragua sigue existiendo una inseguridad jurídica y económica en instituciones que uno cree que superaron los vicios de los políticos, desgraciadamente no es así y los bancos no son la excepción.
Los ahorrantes volvieron a sufrir y el pánico no se hizo esperar. Las filas de gente queriendo sacar su dinero del Interbank eran grandes. De este escándalo lo que ha quedado es una marcada desconfianza en algunos bancos.
No sólo los ahorrantes han sido víctimas de las bandidencias de grupos políticos y económicos del país, sino también los productores de café, a quienes se les dieron cheques sin fondo.
¿Cómo poder pensar que el FSLN y el PLC pueden ser las alternativas políticas de las próximas elecciones municipales y nacionales?
Son dos partidos corruptos que sólo merecen un castigo en las urnas electorales.
Los sandinistas deberían de dar cuenta de cómo han obtenido su gigantesco capital, sus cuentas bancarias, sus empresas, sus mansiones y otros bienes.
Lo más triste y es sobre lo que tenemos que reparar, es que estos dos partidos políticos desbaratan el país y luego ellos mismos se entienden, pero no para bien de la nación, sino para seguir deglutiendo lo que les proporciona la Hacienda Pública.
En fin, la democracia y la institucionalidad de este país siguen tan frágiles que sólo la esperanza y un milagro, podrían enderezar la malsana administración pública en que se desarrolla Nicaragua.