El capitalismo de los bandidos

El conocido magnate y filántropo norteamericano de origen húngaro, George Soros, a quien se le considera como una de las personas más ricas del mundo, señaló en una ocasión reciente que la economía que se está desarrollando en Rusia y otros países que fueron comunistas y revolucionarios, es “el capitalismo de los bandidos”.

Se refiere George Soros a la inescrupulosa competencia económica que hay ahora en algunos países que vivieron bajo sistemas comunistas y revolucionarios, por parte de poderosos grupos económicos integrados o controlados por ex dirigentes gubernamentales, que amasaron sus fortunas al amparo de los procesos de privatización y usurpando activos que pertenecían al Estado, como lo que en Nicaragua se conoce con el nombre de “piñata sandinista”.

En el caso de Rusia, un país donde hasta hace poco tiempo no se permitía la propiedad privada ni fortunas particulares de nadie, son muy conocidos, incluso por sus nombres personales, los casos de individuos que hace una década vivían modestamente y de pronto se convirtieron en acaudalados dueños de fortunas que oscilan hasta entre un mil y mil ochocientos millones de dólares.

Siete de los principales neo capitalistas rusos acaparan más de la mitad de toda la riqueza de la antigua Unión Soviética, y la gente los señala con ironía que sustituyeron el antiguo politburó comunista por el “bankburó” igualmente poderoso del nuevo Estado capitalista.

Son muy grandes, por supuesto, las diferencias que hay entre Rusia y Nicaragua, pero algunas experiencias de su transición son muy parecidas. En efecto, así como aquí el escándalo de Interbank permitió conocer que humildes leñadores pudieron convertirse espectacularmente en opulentos hombres de negocios, en Rusia se sabe de un individuo que sólo hace unos cuantos años vivía pobremente y se dedicaba a taxiar para complementar sus magros ingresos, Vladimir Gusinski, quien ahora es dueño del poderoso grupo Media Most que controla el principal canal de televisión (NTV), el NTV Plus (de cable), la cadena de radio Eco de Moscú, el periódico Segodnia, los semanarios Itogui y Siete Días (con programación televisiva) y la productora cinematográfica NTV-Mir Kino; así como el Banco Most, que le sirve de cobertura o respaldo financiero.

Pero este “capitalismo de los bandidos” no sólo es causado por el predominio de los nuevos grupos de poder económico que se formaron mediante la repartición de los activos estatales, sino también por el regreso al poder de los que fueron confiscados por los regímenes comunistas y revolucionarios y por el ascenso de aventureros políticos, que han aprovechado el gobierno para enriquecerse de manera rápida e ilimitada.

En Nicaragua el “capitalismo de los bandidos” no ha adquirido una magnitud mafiosa tan grave como en Rusia, pero algo de eso hay detrás de situaciones como la crisis del Interbank, alrededor de la cual el gobierno hizo un escándalo político sin dudas que para golpear los intereses del FSLN o de personas y grupos que le son afines.

Esto es lo único que podría explicar la politización que el gobierno hizo del problema del Interbank, incluyendo la sorprendente intervención en el asunto de la Procuraduría, que hasta acusó por la vía penal a directivos de la entidad bancaria privada con una diligencia y avidez de “justicia” que hubiéramos deseado en el caso de interés público de los “checazos” de la Dirección General de Ingresos (DGI). Y es lo único que explica también la insinuación pública del presidente Alemán de que otros bancos privados podrían estar en la mira gubernamental para ser intervenidos, lo que todo mundo entendió como una alusión directa al banco que maneja los recursos del Ejército de Nicaragua (el anterior Ejército Popular Sandinista).

A mediados del siglo 19 Carlos Marx escribió en El Capital que el capitalismo había nacido “chorreando lodo y sangre por todos sus poros”. ¿Qué diría ahora Marx de la nueva “acumulación” capitalista en países que fueron comunistas y revolucionarios, como Rusia y Nicaragua?   

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