- No importa el tiempo de espera, lo importante es pasar consulta con los médicos y conseguir medicamentos
AMALIA MORALES [email protected]
ucrecia Humphree no mide la distancia que hay entre Bluefields y Tasbapauni por espacio, sino por tiempo. Ella sabe que ocho horas en bote separan a su pueblo costero de la cabecera municipal de la RAAS.
Ese tiempo recorrió Humphree y sus dos hijos para lograr atención médica de la brigada médica de militares de Estados Unidos, que en estos días presta servicio gratuito en Bluefields.
Humphree, que siente dolores en todo el cuerpo igual que su pequeño hijo de siete años, se embarcó el jueves a las cuatro de la mañana. Estuvo en la bahía a mediodía, con la intención de pasar consulta el viernes, pero fue inútil. La enorme cola que se formó, la dejó casi de último. Y cuando alcanzó a ser una de las primeras se suspendió la atención.
Una familiar suya, que también viajó desde Tasbapauni con sus hijos no pudo darse el lujo de esperar y se fue al hospital de Bluefields, donde Humphree asegura recibirá atención, pero no medicinas, lo que para ellas es fundamental porque en su pueblo carecen tanto de personal como de abastecimiento médico.
El sábado su intento surtió efecto. Tuvo que madrugar igual que el día del viaje. También debió remojarse en la fila, lo que agudizó aún más el dolor en la espalda de esta mujer de 50 años, pero su espera y la de sus dos hijos no fue en vano.
El sargento Francisco Duarte, traductor de la Unidad 865 del Hospital de Apoyo de Combate Utica del Ejército de Estados Unidos, dice que para la brigada médica es prioritaria la gente como Humphree, proveniente de zonas alejadas, donde el servicio sanitario es por lo general más escaso.
Sin embargo, Duarte está claro que la misma necesidad de la gente, llevó a muchos pobladores locales a aprovechar la ocasión y repetirse en las filas hasta tres veces, con la intención de conseguir medicamentos gratuitos para diferentes problemas.