Reflexiones sobre la epidemia armamentista

Elvira Cuadra Lira * El contexto social, político y económico que prevalece en el país ofrece un terreno fértil para la proliferación de hechos delictivos que involucran el uso de armas de fuego, incrementando los niveles de violencia e inseguridad de los ciudadanos, por el aumento que suponen en la peligrosidad de los delitos. Las […]

Elvira Cuadra Lira *

El contexto social, político y económico que prevalece en el país ofrece un terreno fértil para la proliferación de hechos delictivos que involucran el uso de armas de fuego, incrementando los niveles de violencia e inseguridad de los ciudadanos, por el aumento que suponen en la peligrosidad de los delitos.

Las armas de guerra que se encuentran en las zonas rurales son elemento importante de inseguridad en el campo. Estas no son sujeto de ningún tipo de control y son utilizadas frecuentemente para dirimir conflictos, particularmente en aquellos territorios que todavía padecen altos niveles de conflictividad. Las estadísticas indican que el 42% de los delitos con participación de armas de fuego fueron cometidos utilizando armas de guerra.

En los centros urbanos, particularmente en la capital Managua, las armas que se ven involucradas en delitos con mayor frecuencia son las armas cortas, representando el 62% del total de delitos cometidos con participación de armas. La presencia de las armas cortas es más frecuente en los delitos de robo con intimidación homicidios y lesiones.

Flancos débiles

A nivel institucional, el problema de control de las armas ha sido atacado por varios flancos importantes. El primero de ellos es el marco jurídico y normativo. La legislación y normativa existentes evidencian los esfuerzos que se han efectuado para restituir al Estado su control sobre el armamento en manos de civiles; sin embargo, aún adolece de algunas debilidades:

a)No se han completado por parte de la Dirección de Seguridad Pública las normativas que especifiquen el procedimiento y los requerimientos para obtener los permisos y licencia para la posesión, circulación y comercio de armas y municiones, así como para el funcionamiento de las tiendas de armas, talleres de reparación y polígonos de tiro;

b) La tipificación del hecho delictivo y las sanciones administrativas y penales establecidas para los transgresores no corresponden con la peligrosidad del mismo; y

c)La aplicación de tales normativas por parte de la institución policial no cuenta con los recursos suficientes para ello, de tal forma que en muchos casos se atenta contra la rigurosidad requerida. Tal es el caso de las normas establecidas para la importación de armas y municiones, pues a pesar de que el procedimiento es bastante claro, la Policía no ha logrado de que funcione efectivamente.

El segundo aspecto se refiere al sistema de control sobre las armas de fuego implementado por la Policía. Este consta de dos subsistemas: el de registros, y el de seguimiento y control de los registros. A pesar de los avances logrados y el empeño policial, éste contiene algunas debilidades:

a)Ambos subsistemas son funcionales solamente para los centros urbanos, pues en las zonas rurales más alejadas existe gran cantidad de armas, especialmente armas de guerra, que no están registradas y tampoco lo serán debido a la restricción que establece el reglamento de la ley policial respecto a este tipo de armas en posesión de civiles;

b)Algunas fallas de diseño en el sistema de registros lo hacen vulnerables, pues es un sistema manual prácticamente en un 80%, lo cual lo deja a merced de la discrecionalidad de los oficiales encargados de los registros. Una mejoría sustantiva significaría implementar un sistema de registros informatizado, para lo cual se requiere de recursos no disponibles para la institución policial en este momento;

c)Las actividades de seguimiento y control que deberían ser implementados por las unidades territoriales de seguridad pública son muy esporádicas y no permiten mantener un registro actualizado. A la fecha, la actualización de los datos dependen sobre todo de buena voluntad del usuario.

* Autora de la investigación “Proliferación y control de armas en Nicaragua”.  

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