- Sonia Sánchez dice sentirse como en medio de un sandwich. Por un lado está su hermano, el Presidente Arnoldo Alemán, y por el otro, su esposo, Eddy Gómez. Ambos enfrentados frontalmente por los avatares de la política. “No sé qué hacer, uno es mi esposo y otro mi sangre… La Ley de Dios dice que debo permanecer al lado de mi esposo, pero también amo a Arnoldo…” dice entre sollozos esta mujer que comenzó su vida vendiendo en los mercados
FABIÁN MEDINA [email protected]
Doña Sonia Sánchez, 55 años, es hija de don Arnoldo Alemán Sandoval y Lidia Bellorín. Es hermana de padre del Presidente de la República y se niega a relatar la historia de su madre porque le resulta muy dolorosa. Se limita a decir que era una persona muy buena, que se ganaba la vida lavando y planchando ajeno.
El apellido Sánchez le viene de su abuela. Una sorpresa que la vida le deparó a los 22 años cuando iba a casarse con el hoy diputado Eddy Gómez.
“A mí desde chiquita me enseñaron a que mi padre se llamaba Arnoldo Alemán Sandoval, y todo el tiempo cargué con el apellido de Sonia Alemán. En mis notas del colegio, en mi carnet del Seguro Social y todo lo que era legal, yo usé siempre el apellido Alemán”.
“Cuando me voy a casar, y mi novio en ese entonces era Eddy Gómez, al sacar la partida de nacimiento no me encuentro ni como Sonia Bellorín ni como Sonia Alemán, sino que me encuentro como Sonia Sánchez. Parece que la abuela me apunta como hija de ella, y yo aparezco con el apellido de la abuela, que era Sánchez”.
— ¿Con don Arnoldo Alemán Sandoval tenían relación de padre a hija?
“Tuve, sí, lo conocí perfectamente bien”.
— ¿De su madre qué recuerdos tiene?
“Era una mujer muy sencilla. Ella lavaba y planchaba ajeno para poder mantenernos”.
— ¿Con sus hermanos de padre tuvo alguna relación?
“No, fijate que no… Yo nunca los había conocido hasta como a la edad de más de 40 y pico de años cuando los vine reconociendo. Los conozco por una amiga de mi hermana, y ellos me conocen a mí. Desde el momento en que saben que soy su hermana, jamás me rechazaron. Nunca. Siempre he sido bien llegada a su casa, donde quiera que he andado con ellos, siempre me presentaban como su hermana, jamás negaron que yo no fuera hija de él”.
— Ahí fue cuando conoció al doctor Alemán. ¿Qué recuerda de la primera vez que lo vio?
“El recuerdo que yo tengo de él es muy bueno, fue un hombre que me dijo que su casa era la mía, que el dolor mío era el de él, la alegría mía era de él, y que se alegraban todos de conocerme. De ellos sólo buenos recuerdos tengo, no puedo decirle me han hecho desprecio, me dieron un lugar, pues es raro el hermano que acepta un hermano que no sea hija de padre y madre”.
— ¿Cómo se conoció con don Eddy Gómez, su esposo?
“Mi esposo tenía otro sistema de vida, sus abuelos tuvieron mucho dinero. Lo llego a conocer por casualidades de la vida, porque él llegó a vivir pegado donde yo vivía. Éramos vecinos, me caso con él en 1967, como al año de casada me fui a vivir a Guatemala”.
— ¿Por qué se fueron a Guatemala?
“Porque a mi esposo lo mandaron de gerente de una empresa de aquí de Nicaragua a Guatemala, y ya no se quiso regresar de Guatemala. Amo mucho Guatemala, es mi segunda Patria, amando ante todo a Nicaragua verdad, porque yo he sido siempre una mujer nicaragüense, nacionalista, liberal, le podría decir que de cuna liberal”.
— Cuando usted conoce a don Arnoldo Alemán ¿él no está metido en política?
No, no. Era en el tiempo de los sandinistas. Él parece que era presidente de los cafetaleros”.
— Cuando él se mete a alcalde de Managua, entiendo que ustedes le ayudaron.
Bueno, él decide meterse de alcalde en el tiempo de la UNO. Mi esposo ha sido un hombre muy trabajador, luchador, un gran padre, exitoso en los negocios, un hombre que llegó a tener dos o tres empresas en Guatemala. Teníamos la vida más cómoda, cada año salíamos a pasear fuera del país, y él llevaba a sus hijos para diciembre, para Navidad, a cualquier lado nos íbamos a pasear”.
— ¿Ustedes le ayudan allí, en Guatemala?
“No, mi esposo le ayuda a él aquí en Nicaragua”.
— ¿En qué forma le ayudó?
“Bueno, de la forma que todo mundo puede ayudar”.
— ¿Con dinero o con trabajo?
“Con dinero”.
— ¿Le mandaba dinero de Guatemala?
“No, lo que pasa es que como mi esposo tenía negocios en Nicaragua y en aquel tiempo era difícil conseguir dinero por el estado en que el sandinismo tenía a Nicaragua, mi esposo le ayuda a él, lo cual yo pienso que era bueno que le ayudara ¿verdad? Comienza a ayudarle para su campaña de alcalde, comienza a trabajar en Guatemala pidiendo dinero, total era para una democracia, pelear por una democracia”.
— Luego su esposo y su hermano trabajaron juntos. Me imagino que usted estaba muy feliz en ese tiempo.
“Sí. Dios me ha dado grandes sorpresas que nunca en la vida pensé que me daría, como el tener un hermano presidente. Para mí ha sido un orgullo, lo he querido, lo sigo queriendo, seguiré queriéndolo, seguiré bendiciéndolos a todos ellos de corazón. En mí no hay rencor, no hay odio, no hay venganza, no hay nada para ninguno de ellos”.
— ¿Y cómo recibió usted este divorcio entre su esposo y el doctor Alemán?
“Duro. Muy duro, a mí me ha afectado muchísimo, porque las relaciones que llevábamos eran muy buenas. El jamás en la vida me ha negado la entrada a ninguna de sus casas”.
— ¿El doctor Alemán?
“Él, el señor Presidente, nunca me ha negado a mí, yo le puedo asegurar que si yo le llego a pedir ayuda, que si él me mira en algún apuro, él no dudaría nunca en ayudarme. Lo que pasa es que el divorcio que hay entre él y mi marido a mí me lleva a una depresión, me conlleva a muchas cosas, ves pues, porque este es mi hermano, este es mi marido, ante la ley de Dios y de los hombres, tengo que estar a la orilla de mi esposo, ante mi familia él es mi hermano. (Llora) Siempre he apartado lo que es política, siempre, siempre, seguiré amando al doctor Alemán”.
— ¿Ha conversado con él a raíz de todo esto, cómo fue que pasó?
“Creo que conversamos dos veces, y él me ha dicho del apoyo que yo tengo en él o cualquier cosa. Él me dice a mí que cuando yo tenga necesidades o algo yo puedo acudir a él sin que nadie me pare, sin que nadie me diga no puedo entrar”.
— La última crisis que vivió su marido cuando estaba en huelga de hambre debe haber sido un momento muy duro para usted. A la muerte de su suegro, su esposo culpaba a su hermano de haberle ocasionado la muerte.
“Sí, pero mire, fíjese que cuando uno tiene dolor en el alma, por muy cristiano, él siente un dolor muy profundo y cuando uno siente dolor dice muchas cosas que no son verdad. Yo creo que cuando Dios a ti te tiene destinado morir, ya es tu día. Yo no puedo echarle la culpa a nadie de la muerte de mi suegro porque sólo Dios puede quitarle la vida”.
“Por supuesto yo sufro mucho cuando a él se lo llevan, no sólo haber pasado el dolor de mi suegro, sino el dolor que se llevan a mi marido grave a un hospital. Es duro quedarse viuda… (llora). Yo creo que el señor Presidente sabrá comprenderme el dolor que siento ahorita, un dolor muy profundo. La separación de esa familia, me parece que fue un sueño, porque yo un día los conocí y que hoy estoy despertando y yo estoy despertando, no sé, me parece que es un sueño”.
— ¿La mejor época de su vida sería cuando el doctor Alemán es Presidente, y él y su marido trabajaban juntos?
“Había mucha unión, claro, pero la gente siempre se encarga de meter cuentos porque es falta del conocimiento de uno, parece que hay muchos cuentos, mucha envidia, mucho odio, mucho rencor, mucha frustración”.
“Parece que a mucha gente no le gustó esa unión familiar y comenzaron los cuentos, los chismes, me imagino que de ahí se origina todo esto, mi marido no está de acuerdo en ciertas cosas pues, entonces él se retira, pero para mí ha sido muy doloroso”.
— ¿Cuál sería el desenlace que usted quisiera, lo que desearía que pasara, porque aparentemente o gane el uno o gane el otro, esto es una guerra que se han declarado?
“Soy una persona muy temerosa de Dios, no me gustaría juzgar a nadie, él es uno de los mejores hermanos que he tenido, porque es el mejor de todos ellos. Lo amo y lo quiero, mis oraciones son siempre para él y para su familia”.
Eddy Gómez, diputado en el PARLACEN
* “He tratado que mi esposa no se involucre en las diferencias que tenemos con el Presidente. El es su hermano, su sangre, y esto es política, es transitorio”.
* “Nosotros siempre hemos vivido sin necesidad que ellos nos ayuden. Al contrario, nosotros le ayudamos al doctor Alemán cuando él nos necesitó, y si algún día vuelve a necesitarnos ahí va a estar nuestra mano para ayudarle”.
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