- De 14 casos registrados en Hospital Alemán Nicaragüense ninguno se salvó
- Joven sobreviviente dice : “Es un milagro de Dios”
Juan Ignacio Rosales [email protected]
Eveling Campos Aragón (18) puede decir con toda certeza que regresó de la muerte. Poco después que le realizaron una cesárea, le diagnosticaron Faceitis Necrotizante. En términos científicos esto no dice nada. Pero la cruda realidad es que era víctima de una bacteria conocida como seudomona que le había devorado la cubierta de la piel en el abdomen. De 14 casos anteriores registrados en el Hospital Alemán-Nicaragüense, ninguno había sobrevivido.
La doctora Vanesa Rivera, actual directora del hospital materno-infantil Fernando Vélez Paiz y ex directora del Hospital Alemán-Nicaragüense dijo que “pudo ser atacada también por clostridium, otra bacteria letal o también pudo ser una bacteria nueva y extraña que no conocemos, debido a la agresividad del ataque”.
Eveling, quien cursaba su segundo año de secundaria en el Instituto Nocturno Brenda Cano, de Tipitapa, llegó el lunes 23 de mayo del presente año a dar a luz a dicho hospital y ese mismo día la bacteria, que sólo se desarrolla en los hospitales, la atacó.
Dijo que el mismo día que parió a su hijo notó que algo estaba mal en la herida que tenía en el abdomen. “Sentía un mal olor en la herida y cuando me dijeron lo que tenía, pensé que me iba a morir y sentí mucha tristeza por mi hijo y mi esposo”.
El viernes 27 de mayo, cuando llegan a quitarle los apósitos y a revisarle la herida, le dictaminaron la terrible Faceitis Necrotizante. La seudomona le devoraba la piel que cubre el abdomen y que no permite que las vísceras se caigan.
La doctora Rivera reunió a un grupo de médicos compuesto por infectólogo, internista, cirujano general, cirujano plástico y personal de la Unidad de Cuidados Intensivos y se le suministraron antibióticos fuertes durante 20 días, tiempo que estuvo al cuidado del doctor Harvey Mejía.
Diariamente se gastaban 4,000 córdobas en medicamentos, sin incluir los costos en la Unidad de Cuidados Intensivos y los honorarios de un médico.
El día 30 de mayo, día de las madres, murió la progenitora de la suegra de Eveling, Marta Lidia Alvarez y ese mismo día su nieto, Moisés Antonio Castillo, de 13 años de edad se fracturó la mano izquierda tras caerse cuando jugaba con unos amigos.
Conducido al Hospital Vélez Paiz, lo operaron y el ocho de junio le amputaron el brazo. Tenía gangrena. Pese a que le suministraron antibióticos, no pudieron salvarle el miembro al menor.
“No puedo explicar el sufrimiento que sentí en esos días. Mi nuera atacada por esa bacteria; la muerte de mi madre y después la decisión de autorizar que le amputaran el brazo a Moisés. Fue muy duro, pero Jehová me dio fuerzas”, dijo la señora Castillo quien asegura que ella no profesa ninguna religión, pero cree en Dios y a diario ora y le da gracias por cuidar de su familia.
Dos meses y 13 días después de haber sido atacada por la Faceitis Necrotizante y de dar a luz a su hijo, Eveling, casada con José Ramón Castillo (17) se recupera normalmente. El lunes fue su penúltima cita en el Hospital Vélez Paiz, aseguró que a su niño lo bautizará con el nombre de Kevin José.
En tanto Moisés se desenvuelve como cualquier adolescente de su edad y cursa el sexto grado en la escuela Francisco Morales, de Tipitapa. La señora Alvarez Castillo expresó que no tiene palabras de agradecimiento para los médicos que le han ayudado en ambos casos.
SIEMPRE CONFIE EN DIOS
El doctor Edgardo Morales Gutiérrez es un joven médico que siguió la especialidad en cirugía plástica. Está acostumbrado a tratar casos de personas quemadas o con otras efectaciones en rostro y cuerpo, pero nunca se había visto en una situación semejante a la que afrontó con Eveling.
* El caso era realmente de muerte y así lo demuestran las estadísticas oficiales. Pero él nunca pensó en la muerte de su paciente.
* “Siempre tuve la esperanza en el de arriba (Dios) de que se iba a salvar por el gran esfuerzo que estábamos realizando todos los que asistimos a Eveling”, dijo el cirujano plástico Edgardo Morales Gutiérrez.
* El médico, que en unión del médico general Harvey Mejía cerró la herida que la joven Eveling tenía en el abdomen, recalcó la gran labor desarrollada por todos los médicos y la coordinación con la Dirección del Hospital Alemán Nicaragüense en su lucha contra la muerte, a la que la muchacha parecía irremediablemente condenada.