El juicio estuvo lleno de vicios

Anuar Hassan [email protected] El conocido abogado Leonte Valle López abona la tesis de un accidente de tránsito en el caso de la muerte de Milagritos Cuarezma. En su casa en el kilómetro 8 de la carretera sur, donde convalece de un infarto cardiaco sufrido hace un mes, Valle López accede a conversar sobre el caso […]

Anuar Hassan [email protected]

El conocido abogado Leonte Valle López abona la tesis de un accidente de tránsito en el caso de la muerte de Milagritos Cuarezma.

En su casa en el kilómetro 8 de la carretera sur, donde convalece de un infarto cardiaco sufrido hace un mes, Valle López accede a conversar sobre el caso que atrajo la atención de abogados y criminalistas, no muy abundantes en aquellos años.

¨Tengo entendido que la niña fue víctima de un accidente de tránsito cuya autoría se achacó a un teniente de la Guardia Nacional llamado René Somoza, pariente lejano del ex presidente Somoza García¨, dice.

Valle recuerda que Somoza era un tipo calavera, muy adicto a la bebida y propenso a meterse en líos. Nunca tuvo figuración en las filas de la Guardia, dice.

¨Al parecer pasó bebiendo durante toda la noche del coloquio y al regresar a Managua al amanecer tuvo el accidente¨, añade.

Según quienes sostienen esta posibilidad, el responsable de su muerte aprovechó la escasa afluencia de vehículos y personas para recoger el cuerpo y trasladarlo hasta la vecina costa de lago, donde se deshizo de él.

La tesis del presunto accidente de tránsito nunca fue tomada en cuenta por los investigadores de la Policía.

Pocos años más tarde el teniente Somoza fue muerto a tiros en plena calle por el padre de una muchacha seducida por el militar. El apellido del padre ofendido era Bolaños, miembro de una conocida familia capitalina, recuerda Valle.

Todo el proceso, según el abogado, estuvo lleno de vicios. El juez iba de un lado a otro tras cualquier indicio y al fallar contra los presuntos asesinos de la niña no tenía ninguna prueba material en sus manos.

Ni siquiera se pudo confirmar, científicamente, que los huesos encontrados en La Tejera pertenecieran a Milagritos Cuarezma. Y cuando los restos mantenidos en el juzgado desaparecieron un día de tantos, los defensores de los implicados aprovecharon para argumentar que no había cuerpo del delito y, por lo tanto, motivos para mantener en la cárcel a sus clientes.   

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