- Ser fieles a nuestro carisma significa para nosotros responder con creatividad a las nuevas formas de deshumanización, a las nuevas pobrezas, a las llamadas que nos
hace el mundo de los excluidos en los
nuevos escenarios que hoy se nos presentan
H. Alvaro Rodríguez*
El amor de un Dios que quiere que todos los hombres se salven, pero que tiene una predilección especial por los más pequeños, tal como lo muestra el Evangelio y lo entendió San Juan Bautista de La Salle, nos debe hacer creativos y eficaces. Nuestro Instituto nació en la frontera de una deshumanización: un mundo juvenil alejado de la salvación, sin posibilidades de alcanzar ni la realización humana ni la cristiana. Ser fieles a nuestro carisma significa hoy para nosotros responder con creatividad a las nuevas formas de deshumanización, a las nuevas pobrezas, a las llamadas que nos hace el mundo de los excluidos en los nuevos escenarios que hoy se nos presentan.
Creo hermanos que el espíritu del 43º. Capítulo General es que nos convirtamos al futuro, abiertos a las necesidades educativas de los pobres, atentos a los signos de vida, dispuestos a continuar una entrega generosa de la que nos dan ejemplo nuestros hermanos mayores, que nos animan con su testimonio de fidelidad. En este itinerario nuestros hermanos jóvenes y nuestros formandos nos estimulan. Ojalá les demos el protagonismo creativo y la confianza que merecen. Y si queremos ser fieles a la vida, no olvidemos la pastoral juvenil y vocacional.
Conversión a futuro porque cuando hablamos de conversión tendemos a pensar en el pasado y la conversión nos debe hacer mirar sobre todo al futuro como signo de algo cualitativamente mejor; se trata de hacer presentes los valores del Reino de filiación y fraternidad, que deben ser nuestro horizonte totalizador. No podemos encerrarnos en el pasado y vivir de espaldas a las realidades de hoy. Si queremos hablar del Instituto del futuro debemos hacerlo en términos de imaginación creadora, de una valentía capaz de correr riesgos, de osadía para no tener miedo y no confundir la fidelidad con la pura repetición del pasado.
Las necesidades de los pobres son inmensas, los problemas de nuestros jóvenes cada vez más complejos, el diálogo ecuménico e interreligioso cada día más necesario; por eso necesitamos crecer para dar vida, para responder a las nuevas pobrezas y a los problemas de hoy; necesitamos compartir nuestro carisma con nuestros asociados para que juntos podamos llegar más y mejor a los que nos necesitan. Una presencia solidaria nos debe estimular a una creatividad fecunda en iniciativas propias y en la colaboración en las iniciativas ajenas. El reto es inmenso pero sabemos que el Señor no abandona su obra, que su presencia renovada en la oración hace posible lo que nos parece un sueño.
Y por eso es importante también fortalecer nuestra mística y a hacer visible hoy con nueva fuerza la “memoria de Jesucristo” y la “memoria de los orígenes”, que dan sentido a nuestra vocación y nos invitan a vivirla con imaginación creadora de futuro. Porque lo que el mundo espera de nosotros es sobre todo que seamos buscadores de Dios, que le ofrezcamos una pista para su propia búsqueda. Guías, humildes y sin pretensiones, conscientes de nuestras propias incoherencias, pero capaces de acompañar a nuestros contemporáneos en su itinerario de fe, asumiendo sus debilidades, sus dudas y su fragilidad. Debemos ofrecer al mundo juvenil empezando por el de los pobres, corazones disponibles para escucharlos, comprenderlos, ponerlos de nuevo en camino, comunidades capaces de acogerlos y guiarlos, centros educativos, que valoren más sus personas que los programas o el prestigio.
Hermanos, mantengamos vivo el fuego que nos vio nacer; el 43º. Capítulo General nos está dando pautas para lograrlo y actualizarlo y nuevas fuerzas para volver a empezar. Hagamos realidad lo que el poeta y héroe cubano José Martí nos dejó escrito: “la mejor manera de decir es hacer”. Que el “Sí” de María siga siendo para nosotros fuente de inspiración y que San José, bajo cuya protección quiso el fundador poner el Instituto, nos ayude a vivir con fe y confianza nuestro ministerio de educación humana y cristiana.
* Resumen del discurso que el Hno. Alvaro Rodríguez, Superior General de los Hermanos de las Escuelas Cristianas, dirigió a los hermanos capitulares el día 2 de junio, con motivo de su elección como superior general. El H. Alvaro visita Nicaragua hoy y mañana (8 y 9 de agosto)
Desde el tiempo de su fundador, San Juan Bautista de La Salle, el Instituto de los Hermanos de las Escuelas Cristianas ha sido gobernado por 25 superiores. Ahora, los Hermanos Capitulares del 43º Capítulo General han elegido al hermano Alvaro Rodríguez Echeverría, antes Vicario General, como el 26º.sucesor del fundador. Había sido elegido Vicario el día 7 de mayo de 1993 en el 42º. Capítulo General. El H. Alvaro Rodríguez nació el 8 de julio de 1942 en San José (Costa Rica).