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Los Yanquis están deseseperados, de eso, no hay duda…Es natural cuando un equipo trata de tapar un hueco y descubre otros. La tropa más compacta que hemos visto en las dos últimas temporadas, capaz de tomar Moscú y empujar a Wellington evitando Waterloo, la misma que logró barridas consecutivas en Series Mundiales, es ahora una montaña de dificultades…Pueden creerlo.
Flaquea la defensa cuando más se necesita su seguridad, el pitcheo abridor naufraga constantemente, y el bateo deja de producir frente a las exigencias de momentos cumbres…Bendito Danny Neagle que llegaste a tiempo para proporcionar algo de confianza; gracias Gooden por haber ayudado cuando hacía falta oxígeno; que bien la agitación de Bernie y Jeter, tan útiles para sobrevivir en ese primer lugar del Este sometido a un intenso acoso.
Los Yanquis, en medio de la tormenta de necesidades, han estado están buscando ayuda de todos lados, y ayer, por sólo 20 mil dólares, “una ganga”, atraparon aprovechando el “waiver”, al cubano José Canseco.
¿Qué significa Canseco como factor de producción para los Yanquis cuando estamos por entrar a una asfixiante recta final?.
Nadie lo sabe, y Steinbrenner debe estar claro de eso…El ya no es el mismo. Quizás se le pueda considerar una pálida sombra afectado por un alud de problemas musculares.
Cierto, él fue una vez el Más Valioso de la Liga Americana, capaz de 300 puntos, más de 100 empujadas, más de 40 jonrones y más de 40 robos…Pero este Canseco que los Yanquis han tomado a los 36 años, casi por nada, ya no es el mata-pitcheres que todos querían tener en su line-up.
Fue un bateador impresionante, capaz de demoler montañas con sus metrallazos o colocar pelotas en la órbita lunar…¿Qué misión se consideraba imposible para Canseco?…Ninguna…Los expertos trazaron entre sus probables metas, hasta una triple corona, “y sin mucho esfuerzo”.
Pero Canseco se fue llenando de cicatrices en su cuerpo, en su mente y en su espíritu, y pese a su impresionante fortaleza y espectacular impetuosidad, comenzó a desvanecerse, como un oleaje saliendo de su bravura para deslizarse mansamente por la costa.
Vean lo que ha hecho este año con Tampa: a través de 61 partidos, registra 257 de promedio con 9 jonrones y 30 empujadas…Su cifra más llamativa es de carácter negativo: no ha estado en 46 juegos víctima de dolencias.
Ah, si yo tuviera una espalda normal, mis estadísticas serían altamente envidiables, dijo el bateador de 440 jonrones.
Si consideramos que en el 89, después de su super-campaña conectando 42 jonrones con 40 robos, 124 empujadas y 307 puntos, sólo pudo estar en 65 juegos, que en 93 fue limitado a 60, apenas 111 y 102 en 94 y 95, 96 y 108 en 96 y 97, Canseco sería con relativa comodidad el cuarto bateador de 600 jonrones en la historia del beisbol.
“Debe ayudarnos con algunos batazos importantes”, dijo Steinbrenner…La pregunta es: ¿Cuántos le quedan?