Rosendo en una escena de su último duelo contra el “Finito” López. LA PRENSA/OPORTA

Idolatría “confiscada”

EDGARD [email protected] Rosendo Alvarez pelea el viernes en Las Vegas por un título mundial…En un país como el nuestro, que sólo ha producido cuatro campeones mundiales en su historia pese a la multiplicación de organismos y el crecimiento de categorías, eso debería ser motivo suficiente para que todos estemos desde ahora con los puños crispados, […]

EDGARD [email protected]

Rosendo Alvarez pelea el viernes en Las Vegas por un título mundial…En un país como el nuestro, que sólo ha producido cuatro campeones mundiales en su historia pese a la multiplicación de organismos y el crecimiento de categorías, eso debería ser motivo suficiente para que todos estemos desde ahora con los puños crispados, esperando el momento, atrapados por la emoción.

Puede que lo estemos por dentro, pero por fuera, aparentamos frialdad y hasta cierta indiferencia… Como si nos importara muy poco lo que puede pasar el viernes en el ring del Hotel Paris.

Por Dios, ¿Qué nos pasa?… ¿Acaso no es Rosendo el mejor atleta que tenemos onza por onza en el repaso de todos los deportes?… Se trata de un púgil, que de lograr derrotar a la balanza, puede llegar a obtener tres coronas mundiales pese al tiempo que ha perdido lamentablemente, sumergido en controversias, incertidumbres y mal manejo.

En diciembre de 1995, Rosendo estremeció Nicaragua en horas de la madrugada, derrotando por puntos al ese bravo e invicto tailandés, Chana Porpain, para convertirse en apenas el tercer pinolero que se instalaba en la cima del boxeo mundial.

La demostración que ofreció en busca del cinturón de las 105 libras, fue tan impresionante, que nos caló muy profundo y volcamos encima de él, toda la admiración imaginable… A través de cuatro defensas, Rosendo parecía estar en camino de convertirse en el ídolo por tanto buscado después del retiro forzado del más grande de todos, Alexis Argüello.

En el cierre de los 60, Eduardo “Ratón” Mojica se desvaneció, en los 70 no terminaron de construirse “Yambito”, Coronado y Pradito, en los 80, por descarte del profesionalismo, lo máximo que tuvimos fue Gustavo Herrera, y en los 90, aparece este Rosendo dueño de una fortaleza exuberante, un golpeo paralizante y una voluntad ardiente, para provocar el gran impacto.

Verlo entrenar era un espectáculo… Se observaba un frenesí grandioso y delirante entre las cuerdas; disfrutábamos de la furia poética de un púgil que Rubén hubiera descrito como salvaje y aguerrido, cuya fornida maza, era capaz de triturar a cualquier rival; lo veíamos aparentemente montado en un monstruoso orgullo… Vamos, alguien con las características para llegar a ser idolatrado.

Fue siempre, un batallador de raza, un chavalo que atravesó por el Servicio Militar hasta desembocar en boxeador, con una dureza que le permitiría creerse capaz de derribar montañas, pero no pudo evitar caer en desviaciones.

Su comportamiento fuera del ring se convirtió en un explosivo cocktail informativo para el periodismo y comenzó un antagonismo peligroso, que él y su equipo de trabajo, no supieron manejar atrapados por la soberbia.

Qué cuesta admitir nuestras propias fallas, qué difícil es auto-criticarnos, qué improbable es ser lo suficientemente astuto para navegar por las aguas de la humildad.

Una y otra vez, Rosendo fue material de ocho columnas, no por haberse apuntado otro nocaut con ribetes espectaculares, sino por estarse moviendo entre problemas diversos con todos los semáforos en luz roja.

Y el público, a diferencia de lo que ocurrió primero con el “Ratón” Mojica y después con el “Toro” Coronado, decidió rechazarlo… Dificilmente, algo de Rosendo recibía aprobación, aunque pareciera potable.

¿Cómo borrar las imágenes de aquella noche en el Poli, con botellas y todo tipo de artefactos lanzados al cuadrilátero desde diferentes ángulos mientras Rosendo bajaba apresuradamente con una débil protección?… ¿Necesitaba eso una traducción del español al español?

El estuvo por un buen tiempo sin preocuparse por su imagen y subestimando los cuestionamientos… Lamentablemente, tristemente, no se percató del daño que se estaba haciendo por falta de humildad y conexión con el público.

Pudo tomar ejemplo de Argüello… En cada dificultad en que se mete el flaco, la muchedumbre se duele de su dolor, se atormenta de su tormento, participa de su calvario, pero le alienta, y le quiere… Y eso, se lo ha ganado a pulso, porque generalmente, la muchedumbre no es piadosa.

Dice Mario Benedetti que “El pasado es siempre una morada”. Cuando nos mudamos al presente, a veces alimentamos la ilusión de que cerrando aquella casa con tres candados (digamos el perdón, la ingratitud o el simple olvido) nos vamos a ver libres. Sin embargo, no podemos evitar que una parte de nosotros quede allí.

Esa batalla por recuperar al público, por cobijarse con su cariño, por proporcionarle un timbre de orgullo, Rosendo decidió perderla ampliamente… Es triste, y nos hace ver la falta de un equipo de apoyo inteligente.

¿Qué pasó entonces con la idolatría?… Lo natural, fue “confiscada”… Como finalmente ocurrió con Albert Belle, vale la pena verlo batear, pero no solicitarle un autógrafo o entregarle una cuota de cariño.

Rosendo trató de enfocarse sólo en lo que podía ofrecernos como púgil, y se olvidó de pavimentar la ruta hacia el afecto del público… “Ellos vendrán hacia mí impresionados por mis triunfos”, pareció pensar, pero después de no poder dar el peso en su segunda pelea con el “Finito”, su futuro boxístico se convirtió en un juego de azar, en una ruleta, y dejó de seducir… Ha realizado tres peleas intrascendentes, y en la última de ellas lució sin el poder, la agresividad, la precisión y la condición física necesaria.

Rosendo Alvarez pelea el viernes en Las Vegas por un título mundial amigos… Ahí, en la orilla del ring, estaremos escuchando los latidos de su corazón guerrero y esperando disfrutar de su fiereza.

No conocemos con exactitud su condición física, ni su peso, pero deseamos su triunfo… Nuestro deporte lo necesita, Nicaragua entera se excitará, y quizás, rápidamente desemboquemos en una reconciliación.

Si pierde, el impacto más grande no será fallar en busca de una segunda corona, sino, haberse frustrado intentando recuperar la idolatría “confiscada”.


LA FICHA

Rosendo Alvarez Nació el 6 de mayo de 1970 en Managua.

Récord Amateur: 78 peleas, 66 victorias y 12 derrotas.

Profesional: 29 peleas, 27 victorias, un empate y una derrota con 17 nocauts. Entre 1995 y 98, Campeón Mundial de las 105 libras en la AMB.

MEJORES PELEAS: Sept. 23 de 1994.- KOT en 11 a José Bonilla en Maracay… Dic. 2 de 1995.- Por Puntos en 12 a Chana Porpain en Bangkok (Gana título Mundial peso paja)… Jun. 11 de1997.- KOT en 11 a Sonkran Porpain en Sa Kaew, defediendo título)… Mar 7 de 1998.- Empate con Ricardo “Finito” López en México intentando unificar cinturón de las 105 libras.  

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