MÉXICO (EFE).- El presidente electo de México, Vicente Fox, cumplió con su promesa de dejar atrás las rencillas de la etapa electoral y se reunió con sus principales adversarios políticos para sentar las bases del proceso de transición.
Por primera vez desde los comicios del 2 de julio, Fox se reunió el viernes en privado con su antiguo rival Francisco Labastida, candidato presidencial del Partido Revolucionario Institucional (PRI).
El encuentro, que tuvo lugar en la residencia capitalina de Labastida, duró 45 minutos, a pesar que se esperaba que se prolongara por hora y media.
Fox y Labastida acordaron iniciar una relación constructiva basada en el diálogo para garantizar la gobernabilidad del país.
Además, el conservador aprovechó la ocasión para disculparse con Labastida “por lo que resultó en una campaña ríspida” y le solicitó que aporte “ideas y propuestas” para su próximo Gobierno.
Antes de acudir a la cita con el priísta, Fox se reunió con la presidenta del centroizquierdista Partido de la Revolución Democrática (PRD), Amalia García, con la que conversó durante más de tres horas..
La líder del PRD, que puntualizó que el encuentro no fue “un acto de pleitesía hacia Fox”, le presentó al conservador un documento con los puntos de vista de su partido en relación a los principales temas de la agenda política nacional.
Durante el encuentro, García y Fox acordaron establecer un mecanismo de diálogo que permita mantener una comunicación frecuente y fructífera.
Los encuentros del viernes, impensables hace un mes, se celebraron gracias a las negociaciones entabladas en las últimas semanas entre los coordinadores de los principales partidos políticos del país.
Dos días después de ser proclamado oficialmente como presidente electo de México, Vicente Fox cumplió con su promesa de extender puentes de diálogo a sus antiguos rivales políticos.
Fox aprovechó el martes su primer discurso como mandatario electo de la República para sustituir el tono agresivo que le caracterizó durante el proceso electoral por uno absolutamente conciliador.
El conservador, que en la campaña calificó a Labastida de “mariqueta”, “lavestida” (travestido) o “achichincle” (subordinado), dejó de lado sus diferencias y sólo tuvo elogios para su ex adversario.
“Quiero expresar mi aprecio hacia Francisco Labastida por aceptar con responsabilidad y serenidad los resultados en las urnas”, manifestó Vicente Fox.
Fox y Labastida protagonizaron durante los primeros seis meses del año la campaña electoral más polémica y reñida de la historia de México, que no estuvo exenta de un inédito intercambio de denuncias ante los tribunales.
Ambos ex candidatos se enfrascaron en una batalla de descalificaciones personales que subió de tono a medida que se acortaba su distancia en las encuestas y que escandalizó a los mexicanos, acostumbrados a campañas respetuosas y solemnes.
Fox acusó a Labastida de “ratero” y éste contraatacó al calificar al conservador de “producto chatarra” y “mentiroso”.
Sin embargo, la reunión del viernes puso fin a la etapa de insultos y marcó el inicio del diálogo, que según las promesas de Fox, será el pilar de su Gobierno de transición.
En su discurso inaugural como presidente electo, el conservador también tuvo elogios para Cuauhtémoc Cárdenas, el candidato del PRD a quien acusó de “traidor” y “aliado del PRI” durante la campaña.
“Reconozco mi admiración por la congruencia política y ética de Cárdenas”, manifestó Fox, quien se reunió con el veterano político la semana pasada para limar asperezas.
Por su parte, Cárdenas y Labastida se entrevistaron el miércoles en privado, por primera vez tras los comicios, para analizar la situación política del país.
Los recientes contactos entre los principales ex candidatos presidenciales marcan el inicio real del proceso de transición, que se intensificará a partir de que el 1 de diciembre Fox se convierta en el primer mandatario de México en 71 años que no pertenece al PRI.