El gobernador texano George W. Bush y su compañero de fórmula, Dick Cheney, saludan a los delegados de la Convención Republicana que aprobó sus candidaturas a presidente y vicepresidente. Junto a ellos, sus esposas Laura Bush (izq.) y Lynne Anne Vincent. LA PRENSA/AP.

Bush pretende acabar con “era Clinton”

Promete menos impuestos, mejor educación, refuerzo del poderío militar y mayor liderazgo norteamericano en el mundo Su candidato a vicepresidente Dick Cheney, dice que “la decencia” volverá a la Casa Blanca (EFE y El País) FILADELFIA, EE.UU.– Con la candidatura presidencial de George W. Bush los republicanos han entrado en una nueva era cuyo objetivo […]

  • Promete menos impuestos, mejor educación, refuerzo del poderío
    militar y mayor liderazgo
    norteamericano en el mundo
  • Su candidato a vicepresidente
    Dick Cheney, dice que “la
    decencia” volverá a la Casa Blanca

(EFE y El País)

FILADELFIA, EE.UU.– Con la candidatura presidencial de George W. Bush los republicanos han entrado en una nueva era cuyo objetivo prioritario es triunfar en las elecciones del próximo noviembre.

Designado por unanimidad candidato republicano a la Presidencia de Estados Unidos, George W. Bush propone a los norteamericanos un “cambio de liderazgo” en la Casa Blanca, tras ocho años de una Presidencia, la de Bill Clinton y Al Gore, que, pese a la paz y la bonanza económica, “no ha resuelto muchos problemas”.

Entre lo que Bush ofrece resolver figuran la mejora de las escuelas, la reforma del sistema de pensiones de jubilación, la reducción de impuestos, el refuerzo del Ejército y la devolución a EE.UU. de un activo papel en la escena política internacional.

Bush, según señaló su candidato a la Vicepresidencia, Dick Cheney, también “restaurará la decencia y la integridad en el Despacho Oval”.

En su jornada final, la convención presidencial republicana de Filadelfia ratificó un programa electoral que resume su mensaje de conservador solidario con las minorías, los pobres y la diversidad cultural.

“Pienso que las grandes decisiones se toman con cuidado y convicción, no con encuestas”, sostuvo Bush, que habló a los republicanos de romper la muralla que divide a los ricos de los pobres.

Una de las bazas de la ideología conservadora republicana es evitar que el Gobierno intervenga en todos los ámbitos de la vida de los estadounidenses, pero Bush advirtió a su militancia de que “la alternativa a la burocracia no es la indiferencia”.

“La respuesta es poner los valores y las ideas conservadoras al servicio de la justicia y las oportunidades. A eso me refiero cuando hablo del conservadurismo solidario. Y con estas bases me propongo gobernar nuestra nación”, añadió.

Después de una era dominada por el liderazgo del ex presidente de la Cámara de Representantes, Newt Gingrich, en la que los republicanos aprobaron una legislación perjudicial para las minorías, los inmigrantes y los pobres, Bush quiere atraer a esos sectores.

La convención republicana de esta semana siguió un cuidadoso libreto, dirigido a presentar nuevas voces afroamericanas e hispanas a un partido identificado durante años con los empresarios y los blancos.

“Todo el mundo, desde el inmigrante hasta el empresario, tiene una misma meta: alcanzar la tierra prometida”, dijo Bush, cuya agenda se ha impuesto después de que las encuestas reflejaran la bajada en la popularidad de los líderes conservadores del Congreso.  

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