Los efectos del abstencionismo

Juan Aburto

Es lamentable lo que está sucediendo en la hermana República de Perú: destrucción, sufrimiento, luto por el enfrentamiento de dos fuerzas incompatibles que se niegan a optar por las soluciones pacíficas. Mucho tememos que si no asumimos nuestra gran responsabilidad civil y política de votar, el actual Perú sea nuestro propio reflejo -por adelantado-, a cuatro meses, a diez y seis meses vista.

El juego electoral está planteado: Este, ese y aquel otro candidato buscarán el favor de la predilección ciudadana. Quien obtenga la mayoría, gana.

Pero, ¿qué sucede en realidad? Muchos desencatados -que pueden llegar a ser la mayoría- optan por no participar. Como en nuestro estilo de democracia ellos no cuentan, las minorías imponen su opinión, aún cuando la mayoría pretenda algo distinto.

Cuando el elegido de la minoría asume el poder, la mayoría desencantada pretende solucionar las cosas “a su modo”; por la fuerza. Comienzan los disturbios, siguen los enfrentamientos y el poder constituido “legítimamente” (si no votaron no es problema nuestro, dicen) impone la fuerza pública, la presión, el choque, con los lamentables resultados de todos conocidos.

Todo esto se hubiera podido evitar si los inconformes hubieran participado pacíficamente en las elecciones. Un voto a tiempo para -o contra- el candidato de su elección puede ahorrar al país grandes costos sociales, políticos, económicos y humanos. Meditemos y tomemos partido cuanto antes. Que no haya gobierno de minorías ni por exclusión. ¡Participemos en las elecciones!

El autor es periodista.  

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