Para cafetaleros el tiempo apremia

  • Es preocupante la forma fría en que la
    problemática del sector tiende a desencadenar
    resultantes no deseadas

Emilio R. Cornejo Arévalo

Corren vientos de incertidumbre para una gran cantidad de familias nicaragüenses, vientos que pregonan la desesperanza del más importante factor que dinamiza la economía: los productores. Sector que se debate en la inseguridad que caracteriza su vivencia diaria en el campo y aún en las ciudades (secuestros, amenazas, chantajes, etc.), que por su vocación al trabajo y a la vida, enfrentan diariamente y en silencio, los riesgos de una inestabilidad generalizada (política, económica, social), y ¡para colmo!, la lucha en solitario ante la frialdad de un tejido económico, muy sui géneris, que no contempla alternativas de redención para con las víctimas de su propia imperfección.

Últimamente el panorama nacional se ha ensombrecido, creando desasosiego en los sujetos y espectadores de la crisis que golpea al sector cafetalero (iliquidez, fluctuación de precios internacionales, embargos, etc.) atemorizando con ello la inversión de otros sectores, desmotivando los planes de crecimiento vía financiamiento institucional, alimentando expectativas ante el desenlace de la situación presente que se cierne amenazante sobre los medios de trabajo y/o de producción del beligerante y estratégico sector cafetalero. Sector cuya aportación sustantiva a la creación de riqueza nacional es innegable, contribución significativa que disminuye las cifras y los efectos de una desocupación sumamente alarmante (60 por ciento aproximadamente: abierta y semiabierta), presencia activa en la captación de divisas, cuyo uso final mitiga en parte la demanda de bienes y servicios, aplicados en un alto porcentaje, a sostener al menos, los niveles ínfimos de subsistencia de un significativo porcentaje de la población nicaragüense.

Es preocupante la forma fría en que la problemática del sector tiende a desencadenar resultantes no deseadas, fruto de una valoración y acciones fundamentalmente economicistas, soslayando el daño irreversible que profundiza las heridas de los sujetos sociales, cuyo hábitat “natural” es el mercado de la pobreza (80 por ciento aproximadamente).

Se han iniciado pláticas que involucran funcionarios de alto nivel con representantes del sector, se han emitido criterios que anticipan limitantes, sustentadas en el origen de los fondos (BANIC, FNI, BCIE, etc.). Sin embargo, el tiempo apremia en la búsqueda de una solución integral que cobije al sector de manera global, la revisión caso por caso (a excepción de los que hicieron mal uso del financiamiento) si no se rige bajo parámetros definidos de conveniencia nacional, podría convertirse en una cortina de humo que oculte las soluciones de fondo requeridas, para entregar la alternativa a soluciones de forma, de acuerdo a la visión o intereses de cada uno de los actores dominantes del presente drama.

Existen de seguro, multiplicidad de respuestas que involucren la fraternidad del ser nicaragüense, que concilien intereses y objetivos los individuos y la colectividad, que los documentos financieros, reflejen al final ganancias netas a lo interno de las empresas involucradas y a lo interno de los hogares, incluidos los productores. Que es posible, ¡es posible!, ejemplo de ello ha sido la solidaridad actuante, de un empresario exitoso cobijado de humanismo: Alex Centeno Roque.

El autor es asesor-consultor privado.  

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