Alternabilidad democrática

Los nicaragüenses necesitamos hoy más que nunca una saludable alternabilidad democrática; después de transitar la primera década bajo una trivial democracia es indispensable para Nicaragua avanzar junto al naciente siglo con un nuevo gobierno electo bajo honesto sufragio, cuyo principal objetivo sea sacarnos del laberinto actual al ejercer un noble y progresista mandato republicano al margen de todo lastre politiquero, con una percepción globalizada para el desarrollo humano sustentable, protector e incentivador de nuestra juventud, principal tesoro nacional, respetuoso de nuestras riquezas naturales por las cuales nuestros vecinos nos acechan y a la vez desarrolle nuestro potencialmente predominante condición agrícola, que convoque y conducido esencialmente por una “nueva vía” generacional de valores con ideas fértiles que es donde deberán recaer las principales responsabilidades de nuestra vida nacional.

Moralmente los gobernantes actuales están obligados a celebrar elecciones justas y libres no sólo ante la comunidad donante internacional sino ante todos los nicaragüenses que esperan obtener el verdadero espíritu democrático que nos guíe hacia el camino digno y seguro del progreso socioeconómico para la mayoría de los ciudadanos, que siembran sus esperanzas de que un día no muy lejano dejaremos de ser los nómadas internacionales y ya no extenderemos la mano para pedir, ni mucho menos nuestros profesionales y mano de obra calificada se aventurará en busca de lo que en su patria no pudo encontrar.

La democracia necesita una nueva esperanza, el liberoarnoldismo ha reprobado la prueba y traicionado las esperanzas de sus ciudadanos al retomar los principios y prácticas corruptas idealizadas bajo la sombra y el legado nefasto de dos personajes: Sandino y Somoza; que sirven hoy de guía para sus más fervorosos y entusiastas discípulos los libero-sandinistas, que son los que pretenden manosear nuestro país como una marioneta pretendiendo ineludiblemente hacernos creer que ellos representan la exclusiva opción electoral.

Los nicaragüenses hemos aprendido después de largo y tribulante peregrinar que sin democracia no hay paz y que sin paz no hay desarrollo. También hemos aprendido el mensaje que nos han enviado nuestros antepasados mesoamericanos desde la tierra del gran Cacique Moctezuma para los descendientes del gran Cacique Nicarao. Porque no somos un desventurado país como algunos dicen, los aciagos y desatinados son los que han ostentado el poder y han vuelto la espalda a sus ciudadanos, que sin importarles los galopantes niveles de miseria se han enriquecido vergonzosamente directa e indirectamente.

ING. JUAN RAMON ZAVALA PONCE

Ocotal, Nueva Segovia

Telf.: 07322332  

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