Carlos René Ramírez*
El fenecido programa del Crédito Rural se inició en el Banco Nacional de Nicaragua antes de 1964, bajo la dirección del Dr. Rodolfo Mejía Ubilla (q.e.p.d) quien fue nombrado Ministro Director del Instituto Agrario Nicaragüense y lo sustituyó el suscrito desde 1964 hasta 1978. En agosto de 1979 fuimos expulsados del Banco Nacional por el pseudo Comandante y ahora nuevo multimillonario Samuel Santos. Bajo la conducción del Banco Nacional de Nicaragua el Crédito Rural llegó a financiar a 40,000 cabezas de familia y auténticos pequeños productores a través de las 69 Agencias diseminadas por todo el país y que contaban en total con 240 agrónomos que brindaban además de la administración del crédito asistencia técnica, seguimiento del crédito e inducción a la recuperación.
Hasta 1979 había cultura de pago, se recuperaba hasta un 95% con financiamientos anuales sólo para granos básicos hasta por C$120,000,000.00, además de los créditos para mediano y largo plazo, incluyendo la vivienda rural, que sumaban un gran total de C$380,000,000.00. El Banco Interamericano de Desarrollo en 1968, declaró al Programa de Crédito Rural como uno de los tres mejores de Latinoamérica. En fin este programa era el de mayor sensibilidad social del Banco Nacional. En 1979 llegan los sandinistas y comienzan con su demagogia a destruir la mística que habíamos formado hacia el pequeño agricultor. Crearon el Banco Nacional de Desarrollo (BANADES), atomizaron el movimiento cooperativo, masificaron las concesiones crediticias, crearon la “Cultura del no pago” (en reciente discurso del Sr. Ortega, ofrece condonar las deudas nuevamente ratificando dicha cultura y pronosticando un sombrío futuro económico). Los sandinistas cancelaron el Programa de Crédito Rural en marzo de 1988 y el pequeño agricultor no tuvo más acceso a los créditos que se les había otorgado desde 1960. Tampoco el Gobierno de la Sra. Chamorro hizo algo por el campesino, más bien fueron los que le dieron el tiro de gracia al BANADES ya que a pesar de haber obtenido varios millones de dólares para sanear al Banco, les otorgaban créditos a los grandotes y que no eran recuperados, perdiéndose anualmente US$50 millones. Una vez escribimos en LA PRENSA bajo el título “¿Quiénes quebraron al Banco Nacional?” y conminábamos a la Contraloría General que publicara los nombres de los que se lucraron del Desarrollo del BANADES, sin embargo el anterior Contralor no los publicó. Para la cosecha 1996/97 El BANADES financió únicamente 580 manzanas en todo el país para maíz y frijoles y al siguiente año con el actual Gobierno se financió para 12,000 manzanas con C$14 millones.
Al crearse el Fondo de Crédito Rural, como un Banco de segundo piso por orientaciones de organismos internacionales que temían una nueva piñata, y al cumplir dos años de estar funcionando se han declarado elegibles a 38 organizaciones prevaleciendo las cooperativas y que en conjunto están manejando C$70 millones para casi 5,000 pequeños agricultores. El Fondo de Crédito Rural está desarrollando una nueva mística a favor de nuestros pequeños agricultores por intermedio de auténticas cooperativas y asociaciones. El Fondo se preocupa que los intermediarios otorguen los créditos a verdaderos pequeños agricultores lo que se verifica con visitas de personal agronómico directamente al campo.
* Gerente de Desarrollo Cooperativo del Fondo de Crédito Rural.