Necesitamos de la agroindustria

  • Con una ley de incentivos para la agroindustria, exenta de
    aranceles e impuestos durante 10 años, como la ley de turismo,
    estaríamos impulsando el valor agregado que tanto necesitamos para prosperar

Julio D. Ramírez Argüello

Durante los últimos 5 años no se ha visto un crecimiento real de nuestra agroindustria, más bien hemos observado quiebras en los diversos procesos industriales de nuestra producción agrícola: azúcar, carne, aceite, tabaco, mariscos y ajonjolí,entre otras.

La nueva inversión que se está dando en la actividad agroindustrial ha sido principalmente para compras de empresas existentes, producto de la globalización, que a pesar de que son positivas para el país y el consumidor, no son inversiones en nuevos procesos industriales que den mayor valor agregado del que ya se estaba dando a nuestra producción actual.

Por ser Nicaragua un país que depende en su mayor parte de su actividad agropecuaria y agroindustrial, además por tener la mayor parte de sus bienes de capital invertidos en esta actividad, es imprescindible que demos valor agregado a nuestra producción y bienes de capital, para que prosperemos como país.

Entrando más en concreto quisiera resaltar la importancia de promover una ley de incentivos para la agroindustria, que brinde iguales y mejores beneficios e incentivos que la actual ley de incentivos para el turismo, la cual considero ha sido excelente, dado que ya está rindiendo sus frutos.

Un proceso industrial que ha demostrado un crecimiento real es el caso de las Zonas Francas, las cuales se encuentran incentivadas por una estupenda ley. Estas industrias han brindado al país importantes soluciones de empleo al generar al país más de 23,000 puestos de trabajo a Mar./2000, según datos del BCN. Sin embargo, si nuestra agroindustria tuviera dichos incentivos, además de dar mayores soluciones de empleo, se estaría brindando valor agregado a nuestra producción y contribuiríamos con el ahorro y generación de divisas.

Con una ley de incentivos para la agroindustria, en la cual toda nueva inversión en esta actividad está exenta de aranceles, Impuesto Sobre la Renta, IGV, impuestos municipales, durante 10 años, como la ley de turismo, estaríamos impulsando el valor agregado que tanto necesitamos para prosperar.

Promover dicha ley no implicaría dejar de percibir impuestos para el Estado, dado que son impuestos que no se tienen, al estar hablando de una ley para promover nuevas inversiones, que más bien traerían al país nuevas fuentes de empleo, un ahorro sustancial en divisas, al sustituir importaciones de productos industrializados cuya materia prima se produce o se podría producir en Nicaragua y hasta generar divisas con exportaciones.

Aterrizando en ejemplos concretos, podemos observar el caso del azúcar en donde somos exportadores de azúcar crudo, sin embargo importamos caramelos, chocolates, golosinas y refrescos deshidratados a base de azúcar, que podrían ser producidos en Nicaragua. En el caso del maní, Nicaragua se caracteriza a nivel mundial por la excelente calidad de su maní, éste lo exportamos crudo y limpio, sin embargo Nicaragua es un importador de maní tostado en bolsas, maní garrapiñado, mantequilla de maní, golosinas de maní, que pudieran ser producidas y exportadas desde Nicaragua.

El caso del maíz, es otro que me impresiona mucho, somos grandes productores y consumidores de productos derivados del maíz, producimos maíz e importamos masa de maíz, “snacks”, hojuelas de maíz e inclusive hasta tortillas empacadas, que perfectamente se podrían producir en Nicaragua y hasta podríamos más bien exportar.

Dicha ley podría promover inversiones en proyectos interesantes como por ejemplo: Un proyecto para generación de energía, a través de producción agrícola que se industrialice y se convierta en biomasa, con lo cual se generarían importantes fuentes de empleo en el campo, aprovecharíamos nuestros recursos naturales, evitaríamos el gasto de divisas en importación de combustible y posteriormente hasta se podría exportar fertilizante biológico.

Todos estos incentivos de ley para la agroindustria, considero también deben de ir acompañados de fondos e incentivos para el desarrollo y educación de nuevas técnicas y tecnologías, para mejorar nuestra productividad en el campo, con el ánimo de tener una agroindustria más competitiva y que también brinde a los agricultores alternativas de producción que realmente les sean rentables, que por cierto hacen mucha falta en nuestro país.

El autor es administrador de empresas.  

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