Un espacio donde siempre está la mujer es el patio, zona ideal para este tipo de huertos. LA PRENSA/ARCHIVO.

Un apoyo para la seguridad alimenticia

Aquello no era más que una muestra de que el sentido de la lógica campesina de inversión había desaparecido. “Entonces nos dimos cuenta de la necesidad de capacitar a esta gente sobre la importancia de los huertos de autoconsumo”, afirma Ortega “Una vez que la familia se ha dedicado al cuido del huerto, sus miembros […]

  • Aquello no era más que una muestra de que el sentido de la lógica campesina de inversión había desaparecido. “Entonces nos dimos cuenta de la necesidad de capacitar a esta gente sobre la importancia de los huertos de autoconsumo”, afirma Ortega
  • “Una vez que la familia se ha dedicado al cuido del huerto, sus miembros estarán ansiosos por probar el fruto de su esfuerzo. Entonces consumirán sus propios cultivos. Esto implica que no necesitarán más esperar a que se aproxime la barata para que ellos incluyan en su dieta los plátanos, tomates, repollos, entre otros”

WILDER PEREZ R. [email protected]

Los huertos de autoconsumo surgen por la necesidad de los agricultores de suplir su dieta diaria con alimentos de fácil cultivo, previendo con la implementación de los mismos que las personas logren cierta independencia alimenticia.

Irma Ortega, directora del Programa de Género del Centro para la Promoción, la Investigación y el Desarrollo Rural y Social (CIPRES), llegó hace algunos años a Villanueva, municipio de Chinandega, y le pareció insólito que los campesinos necesitaran comprar hortalizas y otros alimentos de fácil cultivo a comerciantes ambulantes.

Aquello no era más que una muestra de que el sentido de la lógica campesina de inversión había desaparecido. “Entonces nos dimos cuenta de la necesidad de capacitar a esta gente sobre la importancia de los huertos de autoconsumo”, afirma Ortega.

Así nació uno de los proyectos más importantes impulsados por esta organización, los huertos de autoconsumo.

Un huerto de autoconsumo puede existir en cualquier parcela de tierra. Usualmente se encuentran en el patio de la casa. En este espacio, que puede tener la extensión que el dueño desee, se siembran frutas, hortalizas o plantas como la yuca, el chagüite y plátanos, entre otros.

De esta manera, los habitantes de la casa no necesitan esperar que pase la “barata” (comerciantes ambulantes que distribuyen este tipo de alimentos) para preparar comidas nutritivas.

Según Ortega, este tipo de cultivos había desaparecido con el tiempo gracias a la migración de las personas del campo a la ciudad. Sin embargo, desde inicios de la década pasada poco a poco empezó a popularizarse en el país.

Se estima que en Nicaragua existen unos 12,000 huertos de autoconsumo, según datos del Programa de Promoción de Patio (PROPATIO), recopilados entre 20 Organismos No Gubernamentales (ONG), que atienden un promedio de 600 patios cada uno.

LOS HUERTOS Y SUS BONDADES

Estos huertos de autoconsumo ofrecen diferentes ventajas a los campesinos, que van desde fisiológicas hasta psicológicas. “Este tipo de cultivos garantiza a la familia una mejor dieta, mejor ambiente, menos gastos económicos, seguridad alimenticia y crecimiento humano”, afirma Ortega.

Hablando de la primera garantía, la ventaja es que la familia asegura de esta manera una alimentación más nutritiva, porque la mayoría de plantas que pueden utilizarse para este tipo de cultivos, son ricas en vitaminas y energía para el cuerpo.

Mediante este sistema, se acostumbra sembrar plantas de fácil reproducción. Entre ellas están las musáceas, leguminosas, las frutas y las hortalizas. En menor medida se siembran frijoles, debido al espacio que necesitan para lograr cantidades suficientes para el consumo familiar, mientras se da la próxima cosecha de estos granos.

Otra ventaja es que las personas pueden experimentar las formas más variadas de consumir un tipo de alimento, variando de esta manera no sólo la dieta, sino también el sabor.

La diversificación que caracteriza este tipo de cultivos aporta un ambiente agradable a la familia. “Esto se da porque la casa se encuentra rodeada de diferentes tipos de plantas. Además, para mantener la fertilidad de la tierra se necesita regar los cultivos y esto es positivo porque produce un ambiente fresco”, señala Ortega.

“Una vez que la familia se ha dedicado al cuido del huerto, sus miembros estarán ansiosos por probar el fruto de su esfuerzo. Entonces consumirán sus propios cultivos. Esto implica que no necesitarán más esperar a que se aproxime la barata para que ellos incluyan en su dieta los plátanos, tomates, repollos, entre otros”.

De esta manera, los huertos de autoconsumo garantizan que a la familia no le falle parte de los alimentos importantes en la base de su alimentación, puesto que las plantas siempre allí estarán, dispuestas a reproducirse siempre que se les dé el cuido necesario.  

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