ISABEL DE CASTILLO – Soció[email protected]
Después de leer la nota “Magistrado Rivas explica su voto” que apareció (el viernes pasado) en LA PRENSA, me quedé con la sensación de que este magistrado del CSE, o no es en realidad nicaragüense o ignora por completo la historia política y social de Nicaragua de por lo menos los últimos cincuenta años.
Decir Rivas que él ha jurado cumplir con una Ley Electoral sin importar que esta sea “justa o injusta” es una auténtica barrabasada. El comentario equivale a decir que la dictadura somocista, debidamente “legalizada” por la nefasta “chanchera” legislativa de entonces, debía haber sido respetada por el pueblo por la sencilla razón de que la protegía un sistema legal.
Cómo se ve que Rivas nunca ha oído de la revolución popular antisomocista.
Tal barrabasada también equivale a decir que, por motivos de que según ciertos líderes políticos de los años ochenta “la revolución es fuente de derecho”, todos los abusos y arbitrariedades cometidos en ese entonces por el régimen sandinista (los constantes cierres de LA PRENSA, como un pequeño ejemplo) debieron ser respetados porque, a pesar de que eran totalmente injustos y antidemocráticos, eran “legales”.
Cualquier persona en la posición de Rivas que verdaderamente piense en Nicaragua antes que en su propio beneficio, primero renunciaría a su magistratura antes de verse obligado a aplicar una Ley Electoral que no solamente es injusta, sino que también es inconstitucional. Eso es lo que Nicaragua espera, pacientemente, de los funcionarios honestos.