Sin duda que es una buena noticia, la de que el Congreso de Estados Unidos autorizó el “waiver” de este año para Nicaragua y que por lo tanto la ayuda norteamericana no será suspendida.
Como se sabe, el “waiver” (palabra que en inglés significa suspender, postergar, retener), es una autorización que otorga cada año el Congreso de Estados Unidos, para dispensar la aplicación de la ley que prohíbe ayudar a países donde se ha confiscado o expropiado -sin la debida compensación- a ciudadanos norteamericanos, siempre y cuando se verifique que el país en cuestión está haciendo avances en la solución de dichos problemas de propiedad.
El “waiver” se ha venido concediendo año con año a Nicaragua desde en tiempos del Gobierno de Violeta Barrios de Chamorro. Sin embargo, esta vez algunos congresistas amenazaron con introducir una enmienda legal para no concederlo, porque según ellos había un estancamiento en la solución de los problemas de propiedad de los ciudadanos norteamericanos. “Se nos está agotando la paciencia”, sentenció, categórico, el embajador de Estados Unidos en Nicaragua, Oliver Garza, al referirse al supuesto estancamiento en la solución de los reclamos de propiedad de ciudadanos norteamericanos.
Pero el Gobierno de Nicaragua no sólo desmintió esa valoración sino que el Presidente Arnoldo Alemán esgrimió el argumento menospreciativo ya usado antes, durante el Gobierno anterior, por el ex ministro de la Presidencia Antonio Lacayo, de que los ciudadanos norteamericanos que tienen problemas de propiedad son “gringos caitudos”, o sea nicaragüenses que se nacionalizaron en Estados Unidos sólo para presentar reclamos. Y “con tanta paridera de nicas-gringos -aseguró el Presidente Alemán el 14 de junio pasado, en Granada-, no alcanzan las cunas ni los pañales”.
Sin embargo, a pesar de las expresiones del Presidente Arnoldo Alemán, la Cancillería y en particular el embajador de Nicaragua en Estados Unidos, así como la Asamblea Nacional mediante una misión de alto nivel que viajó a Washington especialmente para cabildear a favor del mantenimiento del “waiver” de este año, hicieron un excelente trabajo como se puede comprobar ahora con su satisfactorio resultado.
De manera que está asegurada la ayuda norteamericana de este año para Nicaragua, cifrada en unos 65 millones de dólares, según datos oficiales. Además, Estados Unidos no se opondrá en los organismos multilaterales a la aprobación de nuevos acuerdos de cooperación con Nicaragua, ni al desembolso de la ayuda ya aprobada, a lo que habría quedado obligado si el “waiver” hubiese sido suspendido.
Por otra parte, la decisión norteamericana de mantener la ayuda de este año a Nicaragua, de alguna manera también facilitará el ingreso a la Iniciativa de Países Pobres Altamente Endeudados (HIPC, siglas en inglés de Highly Indebted Poor Countries), lo cual, como señaló el sábado pasado el Presidente Alemán, podría quedar claro en septiembre, aunque en realidad lo más probable es que sea hasta después de las elecciones municipales de noviembre, por razones políticas obvias.
Ahora bien, no obstante, que la ayuda externa por sí misma no resuelve los problemas del país -sólo es un complemento; lo principal es que haya democracia efectiva, gobernabilidad, transparencia, libertad política y económica, inversiones privadas, trabajo para crear riqueza, ahorro interno-, el hecho de que los fondos norteamericanos no serán suspendidos tendrá una repercusión positiva en la actividad económica y comercial del país, la cual se encuentra actualmente deprimida por culpa de las erráticas políticas gubernamentales, de los escándalos de corrupción y los temores al fraude electoral y al regreso del FSLN al poder como consecuencia de los acuerdos libero-sandinistas.
Y a propósito, puesto que no hay ayuda extranjera ni de ninguna otra clase que sea incondicional, cabe preguntarse: Aparte de aligerar la solución de los reclamos de propiedad de los ciudadanos norteamericanos, lo que en realidad ya se venía haciendo, ¿a qué se habrá comprometido el Gobierno de Nicaragua con Estados Unidos a cambio de que no se suspendiera el “waiver” de este año?
Cualquiera que fuera el compromiso, si es que lo hay, los nicaragüenses tienen derecho a conocerlo.