Desconfianza en el CSE o abstencionismo

JOSE ADAN [email protected]

Las elecciones tienen etapas que pueden llegar a definir la culminación del proceso electoral. Otras de esas etapas, simplemente dan las pistas de cómo puede andar el proceso, y de cómo puede terminar. Una de esas fases es la verificación ciudadana en el Padrón Electoral, una parte del proceso que en cierto modo determinó lo que más adelante, a la hora de los votos, puede convertirse en abstencionismo y lo que parece ser la punta de un iceberg electoral que significa mucho más que depurar el Padrón.

Estas son teorías, hipótesis. Una de ellas, dictada por la ex presidenta del Consejo Supremo Electoral, Rosa Marina Zelaya, es que con la reducción de Juntas Receptoras de Votos (JRV) disminuye la asistencia a la verificación, y con ello, la calidad del proceso electoral disminuye, al quedar los resultados y los cálculos del CSE sobre la base de un padrón electoral incompleto, y llenos de errores que a la hora de votar, podrían impedir que una cantidad importante de ciudadanos puedan ejercer su derecho a elegir.

Para Zelaya, la importancia de asistir a verificarse se basa en que las personas pueden rectificar algún dato que, de no reportarse, podría provocar que la persona no pueda votar. Según la ex magistrada, el hecho de que a la verificación electoral solamente haya asistido entre el 40 y el 45 por ciento de los ciudadanos inscritos se debe a muchos factores.

“Las razones pueden ser múltiples, hay quienes dicen que por desconfianza al CSE, otros han dicho que por falta de información y otras cosas. Yo creo que la publicidad fue muy general y no logró explicar la importancia de la verificación. A esto se le une la desidia de las personas y el poco apoyo de los partidos, y una que me parece importante, es el poco interés de personas que no tienen ningún interés en votar porque consideran que no van participando sus partidos políticos por los cuales querían votar”, señala Zelaya.

Para ella, su principal preocupación por la poca asistencia a la verificación electoral y la falta de depuración del padrón, radica en que el CSE ha disminuido el número de JRV.

“En 1996, para un padrón electoral de 2,421,076 ciudadanos había 8,995 JRV. En este momento hay alrededor de 2 millones 670 mil personas que están en el padrón electoral; hay más que los votantes de las pasadas elecciones, y sin embargo las JRV han sido disminuidas. El problema es que ¿Qué criterios técnicos se utilizaron para hacer esta reducción?”, dice Zelaya.

Para ella, el hecho de que las JRV se disminuyan sin ningún criterio técnico provocará que las personas que antes votaban en una JRV cercana, dejen de votar al alejarles el CSE la localidad donde antes votaban.

Ella puso como ejemplo el hecho de que en el campo hay problemas de transporte y movilización, ríos y montañas de por medio, y una persona que antes votaba en un lugar cerca, no va a querer recorrer grandes distancias para votar en una JRV lejana.

“Este es un efecto negativo para las elecciones, promueve el abstencionismo. El CSE tiene que buscar otros mecanismos para validar si estas 8,500 JRV son suficiente, o van a ser un obstáculo para las elecciones”, observó Zelaya, quien dijo que en los resultados de los trabajos de cartografía más bien estimaban aumentar las JRV a más de 9 mil.

Para ella, el hecho de que las personas no hayan ido a verificarse, viene en detrimento de la calidad del padrón electoral y del proceso electoral mismo, por la razón de que los cálculos y planes de actividad electoral, incluyendo los costos económicos de la elaboración de boletas y demás materiales se hacen sobre la base del padrón electoral. Cabe mencionar, que el CSE no tiene un procedimiento técnico confiable para rectificar y depurar el padrón electoral. Según Zelaya, los cambios se hacen sobre la base de las declaraciones que hagan los inscritos y el CSE no los “verifica”.

De acuerdo a Zelaya, el hecho de que las personas fallecidas no hayan sido reportadas, así como los cambios domiciliares y rectificación de errores, podría repercutir en la organización de las elecciones y provocar desorden, y con ellos problemas que podrían enturbiar la transparencia de las elecciones.  

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