Muertes maternas en espiral ascendente

  • La burocracia absorbe los
    recursos externos como
    “esponja”, según representante de OPS/OMS
  • Millones de dólares obtiene el MINSA cada año para mejorar
    la salud de las mujeres, pero las estadísticas de muertes maternas demuestran que las acciones no son de impacto
  • Cada año mueren más de 160
    mujeres antes y después del parto. La mayoría son jóvenes, pobres, analfabetas y no tienen acceso a los controles prenatales ni a
    métodos de planificación familiar

KARLA MARENCO [email protected]

A pesar que el gobierno a través del Ministerio de Salud (MINSA) recepciona cada año millones de dólares para fortalecer la atención a la mujer, Nicaragua no ha podido sacudirse el alto índice de muertes maternas y tampoco cumplió con el compromiso de reducir las cifras en un 50% antes del 2000, como se estableció en la Cumbre Mundial a Favor de la Infancia, realizada en septiembre de 1990.

En el año 1998, el apoyo internacional para el MINSA fue de 32 millones de dólares. En 1999 el ente estatal firmó convenios de cooperación y obtuvo préstamos por el orden de los 38.5 millones de dólares de fuentes bilaterales, multilaterales y otros Organismos No Gubernamentales (ONG).

Este dinero es para fortalecer la atención materno infantil, especialmente en el nivel primario (puestos y centros de salud), salud sexual y reproductiva, modernización del sector salud, equipamiento, epidemiología, etcétera. La mayoría de estos proyectos giran en torno a mejorar la atención de las mujeres y los niños, sin embargo, cada año mueren más madres durante o después del parto. ¿Por qué?.

Para el representante en Nicaragua de la Organización Panamericana de la Salud (OPS/OMS), Patricio Rojas, a pesar de los esfuerzos que se hacen para reducir la mortalidad materna, “no hay muchas acciones de impacto” y gran parte de los recursos están destinándose a otras actividades como seminarios de capacitación, cursos, talleres, reuniones, consultorías y otros, pero el efecto que estos tienen en los sitios de riesgo no ha sido siquiera medido.

“Lo que sale de la OPS/OMS para los proyectos que está financiando, a la hora que llegan a la población es mucho menor de lo que debería ser. Hay en el MINSA todo un proceso burocrático que absorbe los recursos como una esponja”, expresó Rojas.

“Lo que tiene que ver con reforma y planificación se tienen que utilizar los recursos en un 100% dentro del MINSA, pero mortalidad materna, por ejemplo, se queda el 40% de los recursos en la institución, eso no está bien. Tendría que salir por lo menos el 80% hacia la población y eso no está sucediendo”, aseveró.

Y no está funcionando de esa manera porque según el funcionario hay una ausencia de una cultura de gobierno local fuerte y la descentralización no funciona muy bien porque el nivel local no está preparado para absorber el problema. “El nivel central tiene que seguir actuando de manera tutelar y esa protección consume dinero”, acotó.

El director general de Servicios de Salud del MINSA, doctor Francisco Delgado, difiere en el hecho de que el MINSA destine muchos recursos a actividades decorativas de saco y corbata.

Él, más bien afirma categóricamente que en el MINSA “no hay burocracia” porque “la mayoría de los recursos se destinan a las localidades”.

El problema principal, según él, es que la cooperación externa pone las reglas del juego y es quien decide en qué se invertirá la plata. “Aunque queramos dirigir toda la cooperación externa a disminuir la muerte materna y perinatal, ¿qué sucede? Ellos vienen y dicen queremos los recursos para esto”, aunque no sea esa la prioridad.

Delgado asegura que hay mucha irresponsabilidad de las mujeres al no ir a controles prenatales y las adolescentes con la complicidad de sus parejas, por hacer caso omiso a que no deben embarazarse.

“En esto, la responsabilidad es personal no institucional, muchas veces tenemos que obligarlas a que vayan a consulta, cuando llegan lo hacen en malas condiciones con un trabajo de parto prematuro, con niños de bajo peso”, sostuvo.

Añadió que el MINSA se está esforzando mucho para reducir esta emergencia silenciosa, pero que no pueden cambiar las cosas de la noche a la mañana.

El doctor Rojas opina que lo que debe hacerse es aumentar la capacidad de respuesta en las zonas rurales en los próximos tres años, si en realidad se quiere reducir la mortalidad materna.

“No estamos hablando de quitarle dinero al nivel central para dárselo a la gente. Lo que queremos es que sean más eficientes y que esa absorción de recursos sea menor”.

De acuerdo a Rojas “aquí ya no se trata de hacer más de lo mismo, ni siquiera hacer lo mismo de mejor forma, sino de efectuar un cambio en lo que se hace y si no se sabe cuál es el impacto, entonces hay que hacer otra cosa donde sí se pueda medir el efecto”.

Aseguró que la OPS está redefiniendo su política de cooperación para plegarse a la estrategia de la reducción de la pobreza que Nicaragua presentó en el Grupo Consultivo en Washington.

De ahora en adelante, la agencia de cooperación destinará recursos para reducir la mortalidad materna en los sitios donde está el problema y no “gastar pólvora en zopilote”.  

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