En fecha reciente se reunieron en Japón los presidentes de los países más ricos y poderosos de la Tierra, no sabemos si la reunión solamente fue para darse un apretón de manos, tomarse tremendas fotos y brindar por el nuevo milenio.
La verdad es que todo el mundo estaba a la espera de muchas ofertas y resultados interesantes que realmente entusiasmaran a la Comunidad Internacional pensando, sobre todas las cosas, en el alivio de la pobreza en el resto del mundo, pero lo que desean es que estemos mejor tecnificados y más compenetrados del mundo cibernético en el cual ellos viven, supuestamente mejor informados que nosotros que vivimos esperando alguna luz al final del túnel, dándonos alguna esperanza que nos ayude a salir de las deudas eternas y de los interminables problemas que viven a diario nuestros países; para los ocho poderosos nosotros somos como “Héroes” que vivimos con mucho menos de lo que ellos desperdician en sus experimentos científicos, gracias a sus riquezas tienen para todo y les sobra para darse el gusto de tener hospitales hasta para los animales y gastarse millonadas de millonadas en deportes, cine, televisión, armamentismo, corrupción y extravagancia como llegar a la luna y otras galaxias con el único y evidente propósito de demostrarle a los demás países que en cualquier momento se pueden fabricar otro mundo del que ya tienen.
La realidad es que los países donde vivimos, los más necesitados solamente Dios sabe cuánto tendremos que aguantarlos con su magnífica soberbia.
Quienes se escudan en sus riquezas y no se acuerdan que la vida no se puede comprar y que el tiempo es el mismo para todos porque del polvo somos y al polvo volveremos, aún con todas las riquezas vamos a tener que entregar cuentas al Creador.
La pobreza de los ocho más poderosos es: vigilar, supervisar y controlar en el nombre sacrosanto de la democracia, nuestra abismal posición entre ellos y nosotros.
THOMAS SALOMON RIOS ESCOBAR
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