Luis Jaime Cisneros (AFP)
LIMA.- Vladimiro Montesinos, el asesor principal en temas de seguridad y drogas del presidente peruano Alberto Fujimori y jefe “de facto” de los poderosos servicios de inteligencia, se convirtió en la piedra en el zapato del reelecto gobernante en vísperas de su tercer mandato.
La presión de la oposición peruana para que Fujimori separe del gobierno a su consejero desde 1990, rebasó fronteras y fue parcialmente acogida por la Organización de Estados Americanos (OEA), que le recomendó por intermedio de una misión especial que saque a la luz pública a Montesinos.
Estados Unidos lo considera también un obstáculo para concretar reformas democráticas en Perú y a principios de mes el New York Times propuso que Washington presione para su destitución y le niegue el visado de entrada.
En un rápido reflejo para tratar de apaciguar la presión, Fujimori se comprometió a designarlo en algún cargo público, en el extranjero o en el Perú, para que su desempeño pueda ser juzgado bajo la lupa de todos los peruanos.
Montesinos, casado y de 55 años, es sindicado por la oposición como la “eminencia gris” del régimen y el principal obstáculo para democratizar el Perú, por ser el arquitecto de una supuesta alianza entre los militares y Fujimori para perpetuarse en el poder, aplicada desde el autogolpe de 1992.
Pero el influyente asesor, a quien las encuestas señalan como el segundo hombre con más poder en el país después de Fujimori, debe mucho de su mala reputación tanto a su presente como a su pasado, pues su nombre se asocia al espionaje telefónico contra la oposición durante el primer gobierno de Fujimori y a un grupo paramilitar que actuó en ese lapso (1990-95).
Se le señala como el responsable de haber convertido a los organismos de inteligencia en brazo político-policial del régimen y ampliar sus alcances comprometiéndolos en tareas de espionaje telefónico y hostigamiento contra los grupos de oposición.
La oposición también lo acusa de controlar el sistema judicial peruano en provecho político del gobierno y de percibir “millonarios” ingresos mensuales -superiores a 50,000 dólares- sin explicar su procedencia, aunque en este caso él cumpla con declarar al fisco todos sus ingresos.
Abogado de profesión y defensor de narcotraficantes, luego de su paso por el ejército de donde fue dado de baja como capitán por una acusación nunca comprobada de espionaje a favor de la CIA, Montesinos es defendido por el gobierno con el mismo ampuloso verbo que utilizan en ocasiones sus enemigos.
Según Fujimori, su asesor es el principal mentor de los planes contra el narcotráfico y las guerrillas de Sendero Luminoso y el MRTA, desde su difusa presencia en el Servicio de Inteligencia Nacional.
Ministros y congresistas oficialistas lo tildan de “héroe nacional” y piden públicamente a sus compatriotas un “reconocimiento”.