- Los pactistas, en su afán
kafkiano de apagarlo, no le
están dando otra opción que la de pensar ser nuestro líder
nacional el próximo año
Mario Lovo Sotomayor
Pedro Solórzano, a la cabeza de un Partido Conservador renovado, logró la inclusión del mismo en las gestas municipales de noviembre y las presidenciales del próximo año. Pedro llegó y su primera prueba de fuego fue enfrentar y prevenir la virtual eliminación de los verdes de todas las elecciones en Nicaragua. Otro se hubiera achicado o tal vez se hubiera frustrado pensando que lo que querían era quemarlo y que por eso lo llamaban en ese momento.
Todos sabemos que en Nicaragua Maquiavelo es lectura de cabecera. “El Príncipe” se lee no sólo en El Crucero, en El Carmen o en Santa María de Los Lagos, sino que en muchos otros lados. Pero, bueno, aquéllos que pensaron que Pedro no iba a poder aglutinar las fuerzas necesarias para incluir al Partido Conservador en la pelea se equivocaron. No lo conocen. Les salió al revés. Detrás de su forma campechana de ser hay mucho corazón y sobre todo muchas ganas de probar que hay otra manera de ser líder. Sin alardes ni chamarreos, pero con soluciones prácticas permeadas de justicia social.
Ahora el panorama ha cambiado y los lectores del medieval asesor italiano, consultados por sus patrones, están un poco confundidos.
Por un lado, al inhibir a Pedro como candidato a la Alcaldía de Managua, los pactistas pensaron que los managuas se olvidarían de él. No lo conocen. Les salió al revés. Pedro no ha tenido que hacer campaña, su pueblo no lo olvida por más que abunden las hojas de zinc y los morteros regalados y disparados por los pactistas. Pedro ha dicho y sigue manteniendo que lo que quiere es ser alcalde de Managua. Jamás, ni privadamente, y yo lo conozco y somos amigos desde que nació, me ha expresado su deseo de ser presidente de Nicaragua. Sin embargo, los pactistas, en su afán kafkiano de apagarlo, no le están dando otra opción que la de pensar ser nuestro líder nacional el próximo año. Qué bueno que los pactistas piensen así, no conocen a Pedro, les va a salir al revés.
Y es que no entienden que un poco de “research” (investigación) hubiera revelado que no es la primera vez que Pedro se enfrenta a retos. Cuando llegó de Miami a Nicaragua su empleador, para probarlo, le dio una línea de vehículos que estaba prácticamente marginada. La colocó en primer lugar. Después el mismo empleador lo retó a abrir un rent a car (alquiler de vehículos) y colocarlo en los primeros puestos y lo logró. La gente pensó que estaba loco cuando empezó con Ben Hur y ya ustedes saben el resto.
Hoy por hoy, a pesar de los obstáculos oficiales, Pedro es lo mejor, después de Santo Domingo, que los managuas tienen. Su récord como concejal es probo y siempre estuvo abierto al escrutinio. Por más zancadillas que le han puesto, allí va con su modito, conectando con la gente, avanzando
Los próximos meses son claves para Nicaragua. Cada día cuenta. La puerta del Partido Conservador está abierta para todos. Me consta. Tanto el Dr. Noel Vidaurre como Pedro lo han dicho antes y ahora. Nadie les va a recriminar que nunca pensaron, aunque se les decía, que el Partido Conservador fuera la alternativa. Por supuesto que se buscan personas que estén dispuestas a trabajar, sin previas condiciones, por el mejoramiento de nuestro país decididos a participar, especialmente dentro de Nicaragua, en todas las facetas del proceso electoral.
Aquéllos que piensen que por sus caras bonitas o por sus actitudes de prima donas van a ocupar posiciones de relevancia, ahora o más tarde; se equivocan. Porque, bueno, ya lo saben, no conocen a Pedro.
El autor es jurista nicaragüense, residente en Miami.