- Es José Luis Rodríguez Zapatero, de 39 años, militante del PSOE desde hace 21 años
MADRID (EFE).- El recién elegido secretario general del Partido Socialista Obrero Español (PSOE), José Luis Rodríguez Zapatero, fijó el sábado como sus primeros objetivos en el cargo “cambiar el partido, hacer una oposición útil socialmente, renovar profundamente las estructuras internas y hacer un proyecto de una nueva izquierda y de modernidad para España”.
El nuevo secretario general del PSOE, un joven diputado poco conocido hace unos meses, se convirtió en la apuesta del socialismo español para cerrar su crisis de liderazgo y tratar de volver al Gobierno.
Rodríguez Zapatero (39 años), milita en el PSOE desde los 18, es diputado nacional desde los 26 y, por lo tanto, puede presumir como pocos de conocer los entresijos del partido, en el que representa un cambio generacional que, sin embargo, no reniega del pasado.
Casado, con dos hijas y licenciado en Derecho, ha pasado por prácticamente todos los escalafones de la organización socialista, desde las ejecutivas de agrupaciones locales, provinciales, regionales y, en la última etapa, en la dimitida ejecutiva federal.
Su trayectoria parlamentaria es su principal aval frente a sus rivales y su propuesta apunta a un proyecto “innovador” desde la “lealtad” al pasado reciente del PSOE y a las figuras que dirigieron el Gobierno durante catorce años (1982-1996).
Quienes le conocen de siempre dicen que no podía haber sido otra cosa que socialista, porque lo ha vivido desde que nació en una familia de izquierdas de León (noroeste de España), que sufrió de cerca las consecuencias de la Guerra Civil española.
Es nieto de un personaje al que todavía se recuerda en León, Juan Rodríguez Lozano, “el capitán Lozano”, un miembro del ejército republicano que fue fusilado en 1936 por las tropas franquistas y cuyo figura tuvo un gran ascendente sobre el Zapatero adolescente.
De aquella época es su primer recuerdo de “militancia política”, un mitin al que acudió cuando tenía 16 años, meses después de la muerte del general Franco, y cuyo cabeza de cartel era Felipe González, un referente que ha marcado desde entonces su trayectoria.
Se proclama “felipista” convencido y no oculta que González es el político al que más admira y respeta, hasta el punto de que algunos rasgos físicos y tics recuerdan al ex presidente del Gobierno.
Recién cumplida la mayoría de edad, se afilió al PSOE y a las Juventudes Socialistas al mismo tiempo y, a partir de ahí, su ascenso fue fulgurante.
A los 22 años, ya era el secretario general de la ciudad de León, a los 26 era elegido diputado por primera vez (ha estado en cinco legislaturas consecutivas) y a los 28 se convirtió en el secretario general de los socialistas en la provincia de León.
Desde diversos sectores del partido se le ha colgado la etiqueta de “social-liberal” y, como cabeza visible de la corriente interna del partido “Nueva Vía”, apuesta en su proyecto de partido por un PSOE “ágil, dinámico y moderno”.
Su “Nueva Vía” ofrece cierta resonancia con la “Tercera Vía” del primer ministro británico, Tony Blair, pero él se declara “socialdemócrata transformador” y aplaude las políticas sociales y de empleo del primer ministro francés, Lionel Jospin.