Es preocupante y vergonzoso que los países que nos ayudan económicamente le sugieran al gobierno que los corruptos no deben ocupar posiciones de confianza. Los ciudadanos honrados de Nicaragua ya nos estamos acostumbrando a las mañas y marañas de los altos funcionarios públicos, pero también nos estamos cansando de tanta corrupción.
En el caso del ex recaudador de impuestos han acontecido hechos insólitos. Primero vienen los contralores colorados y no encuentran nada anormal en la actuación del director de la DGI. No encontraron evidencias porque no quisieron encontrarlas. Como premio de esta actuación se nombró viceministra a la hija del jefe de los contralores.
Segundo: El procurador de Justicia, en representación del Estado (entiéndase de los liberales), aseguró en los tribunales no sentirse ofendido por las actuaciones del ex recaudador de impuestos. Como premio, el hijo del Procurador de Justicia fue nombrado subdirector de la DGI.
Tercero: Un juez suplente e inexperto, beneficia a Byron Jerez con un sobreseimiento definitivo. Para colmo del descaro, este juez suplente da otro sobreseimiento a un ciudadano acusado de asesinato.
Miles de casos se encuentran engavetados en los Juzgados, pero estos dos casos fueron resueltos como por arte de magia.
Ya hay rumores de que a este juez suplente, ex policía sandinista, van a recompensarlo elevándolo a juez propietario… así es la justicia en Nicaragua.
Ya la población se está olvidando de los más de seis millones de córdobas provenientes de nuestros impuestos, que al mejor estilo caponeano se desaparecieron de la DGI.
¡Viva nuestro gobierno! ¡Vivan los corruptos! ¡Muerte a la transparencia!.
DR. JAIME A. PASTORA R.