Hora de recuperar la fe perdida

  • Frente al sombrío panorama actual está el gran reto de no perder una nueva oportunidad. El partido conservador es la esperanza para los nicaragüenses hastiados de corrupción, de engaños,
    de prepotencias, de desigualdades,
    de pobrezas y miserias

Ernesto Leal

Los enormes esfuerzos desplegados durante las últimas semanas por la dirigencia conservadora, los activistas conservadores y un sinnúmero de simpatizantes del partido para lograr su clasificación a las elecciones municipales y presidenciales, realmente pusieron a prueba la mística y el coraje de los hombres y mujeres de este partido que desde ya se presenta como una verdadera opción para el pueblo nicaragüense que le permita recuperar la fe perdida en quien creer y por quien votar.

Ahí estuvimos durante la llamada “alerta verde”, casi 24 horas al día, en las oficinas del Consejo Supremo Electoral, lidiando con fiscales de los otros partidos políticos cuyo objetivo primordial era impedir a cualquier costo la clasificación de nuestro partido, sin importar ilegalidades y presiones de cualquier especie. A la par y trabajando hombro con hombro estuvimos una cantidad de miembros del partido y trabajando en equipo, cumplimos con la meta propuesta: la clasificación del Partido Conservador.

De nada valieron los métodos de revisión, ni la anulación de más de 100 mil firmas porque el pueblo, en abierto desafío al descaro de la desclasificación anunciada por el Presidente de la República, salió a la calle a ofrecer generosamente su firma, para de esta manera testimoniar su repudio a la arbitrariedad y lograr nuestra clasificación.

Mientras tanto, en los círculos del poder se tejían las más maquiavélicas estrategias, desclasificaciones e inhibiciones que dieran paso a la consolidación del bipartidismo de estas dos fuerzas obsoletas, desacreditadas y desfasadas precisamente por no haber podido dar respuesta a las inmensas necesidades de este noble pueblo nicaragüense, hoy más que nunca sometido a la miseria y a la desesperanza.

Gravísimo error del Presidente Alemán el haber ejercido tantas presiones sobre el Consejo Supremo Electoral para lograr la desclasificación del Partido Conservador, que más bien se revirtió de tal manera que provocó esa enorme participación cívica traducida en las más de 70 mil firmas presentadas durante las últimas dos semanas pasadas, además de las 180 mil presentadas anteriormente.

También, mientras estábamos encerrados en el Consejo Supremo Electoral luchando por la mencionada clasificación, nos indignábamos cuando veíamos al Presidente Alemán catalogar como “injerencista” la ayuda de la comunidad internacional a nuestro país. Volvía el Presidente de la República a burlarse de la miseria que vive el pueblo nicaragüense cuando, con ese discurso demagógico que habla de soberanía, vuelve a poner en riesgo la valiosísima y generosa ayuda de la comunidad donante a Nicaragua.

El Presidente pareciera una vez más no comprender la situación que se genera por el incumplimiento a los compromisos adquiridos en Estocolmo y posteriormente en Washington, en torno a los temas de transparencia, gobernabilidad y sobre todo de celebrar elecciones pluralistas, libres y transparentes.

Pero frente a ese sombrío panorama está el gran reto de no volver a perder una nueva oportunidad, ahí está la nueva opción, ahí está la esperanza para que esos nicaragüenses hastiados de corrupción, de engaños, de prepotencias, de desigualdades, de pobrezas y miserias, confíen que en el Partido Conservador está la nueva opción que nos permita hacer de Nicaragua un país viable y lleno de oportunidades para todos.

El autor fue Canciller de la República.  

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