La madre de mi esposa murió de una enfermedad crónica. El doctor que le dio de alta me dijo que ella iba bien, pero hoy me doy cuenta que me la entregaron para que fuera a morir a la casa. Mi suegra en vida me decía: “hijo no me llevés al hospital… ya que los médicos no me quieren operar la fístula, ya que dicen que estoy muy desnutrida…”.
Envié cartas pidiendo al Presidente de la República, a su hija María Dolores y al alcalde de Managua, Roberto Cedeño, y los tres contestaron que no tenían recursos.
Me preguntó y me seguiré preguntando, ¿dónde está el amor de un cristiano, el amor de un presidente de este país? Amor de un cristiano que dice amar a Dios y a su prójimo y le retira la mano al pobre.
FRANCISCO ALBERTO BERMUDEZ