“A nosotros se nos niega el carácter de revolucionarios y por eso estamos expuestos a ser llamados contrarrevolucionarios, reaccionarios, enemigos de los intereses del pueblo, etc., etc. En realidad no somos nada de eso, apenas somos personas que no pensamos como usted”, escribió Larios horas antes de ser encarcelado.
Managua 9 de septiembre de 1980
Don Tomás Borge M.
Ministro del Interior
Managua
Señor Ministro:
Durante mucho tiempo he decidido ignorar la constante preocupación de algunos miembros de la Seguridad del Estado sobre las labores que ocupan mi tiempo, por considerar que el temor en el hombre trae como consecuencia la desconfianza hacia otros. Además acabamos de pasar una guerra y el nerviosismo derivado de la misma hacía parecer natural este proceder. A un año de la caída de Somoza, tales actitudes no pueden ser atribuidas a cosas de muchachos, a falta de experiencia o a errores de la vida cotidiana. Amigos míos entre militares y combatientes sandinistas, hechos prisioneros han coincidido en informarme sobre la insistencia de los elementos antes mencionados, por “curiosear” sobre mis actividades. Las investigaciones se agudizaron con motivo de la visita nada amistosa de sus subordinados a la residencia de mi amigo el capitán ex G.N. José Gonzalo Balladares R., a quien tuve que avisarle al exterior que no regresara al país porque aquí sólo le podía esperar la cárcel, y puede estar seguro que el que acusara a Balladares de somocista o delincuente, es un solemne mentiroso (Balladares es el oficial que como muchos nicaragüenses, arriesgó su vida internándose a la montaña para colaborar en la lucha contra Somoza, ante mi imposibilidad de hacerlo por la estrecha vigilancia a que me tenía sometido la OSN, el mismo que yo, al ser nombrado provisoriamente por la Junta como encargado de TELCOR, por su capacidad profesional como experto en comunicaciones y por la simpatía de que gozaba entre el personal de TELCOR, encomendé la misión de normalizar las comunicaciones, lo que consiguió, y al que Ud., trasladó a Nicatelsat destituyéndolo finalmente de ese centro). Sin embargo, a pedidos del mismo no le hice ningún reclamo por tan arbitrarias actitudes de parte de sus subordinados. Por último estas mismas personas se han dedicado a investigarme en las casas de mis amistades.
He promediado las preguntas y llegado a la conclusión de que las interrogantes son:
a) Mis posibles conexiones con la CIA b) La consideración de que si yo pude volteármele a Somoza, también lo puedo hacer contra el gobierno actual.
No le daré ninguna explicación al respecto. Dejo que sus subordinados averigüen o inventen la causa que motiva su preocupación sobre mi persona, sin dejarse descubrir por mí. Sin embargo, me veo obligado a hacer ciertas aclaraciones.
Después que el pueblo, desesperado al extremo por Somoza, se unió en forma masiva para derribarlo, y considerando (exageremos los números), de que 1% de la población (unas veinte mil personas), simpatizaba o estaba del lado del tirano, me parece una solemne pérdida de tiempo, el preocuparse y perder sueño, por la posibilidad de que Somoza reasuma el poder en Nicaragua, o también el decir que se va a concientizar (concientizar para mí es convertir a alguien al comunismo. ¿Estoy errado?), a un pueblo que con una vergüenza patriótica, reacciona y derroca al tirano.
Además, me parece tonto andar con rodeos, en vez de afirmar, que el gran problema de Nicaragua en la actualidad se basa única y exclusivamente en una diferencia de ideología, entre los marxistas-leninistas, apoyados y liderados por miembros del FSLN por un lado y por el otro, el resto de nicaragüenses que no somos marxistas-leninistas (la mayoría de la población de Nicaragua.
Algunos jóvenes que adoptan esa ideología sostienen que sólo siendo comunista se es revolucionario, además, como dijo un alto dignatario de mi Iglesia, un buen comunista sólo revela serlo cuando está consolidado en el poder.
A nosotros se nos niega el carácter de revolucionarios y por eso estamos expuestos a ser llamados contrarrevolucionarios, reaccionarios, enemigos de los intereses del pueblo, etc., etc. En realidad no somos nada de eso, apenas somos personas que no pensamos como usted. Somos nicaragüenses que queremos a nuestra patria para nosotros y como usted no deseamos el regreso de Somoza, más que para que pague por sus crímenes. Por eso le digo que sus verdaderos enemigos son las personas que mientras usted pregona su empeño porque se respeten los Derechos Humanos, conservan prisionero por meses enteros a jóvenes que expusieron sus vidas por la liberación de su patria, sin revelar su paradero ni mucho menos respetar su derecho a defenderse.
Hay pruebas irrefutables de ello. También lamento la injusticia de algunos ingenuos, al decir que ustedes los ateos, están haciendo por nosotros, los cristianos, lo que nunca quisimos hacer por nosotros mismos, como que si los casi 40.000 nicaragüenses muertos en la guerra fueron todos ateos.
Usted sabe que yo no soy marxista-leninista y yo sé que usted sí lo es, y que mientras permanezca en el poder, tratará siempre y con todos los medios a su alcance de implantar el comunismo en nuestro país, sin embargo, no lo censuro por eso porque lo considero coherente con su ideología.
Lo lamentable para nosotros es que su mentalidad sea diferente de la mayoría de los nicaragüenses, ya que para hacerla prevalecer es necesario dictar leyes restrictivas o violar las vigentes y créamelo: ¡La peor burla a un pueblo es el irrespeto a sus leyes!
11 SEPT. BERNARDINO LARIOS MONTIEL