La trilogía de la sumisión política

  • Tengo la absoluta convicción que no podrá existir democracia en Nicaragua mientras no exista una democracia
    interna en los partidos políticos

León Núñez

Después que declaré a los medios de comunicación de que nunca volvería a ser empleado público, muchos liberales me preguntan extrañados la razón del porqué sigo asistiendo a algunas reuniones políticas del PLC. Yo creo que la pregunta se me hace porque se piensa que quien “anda en estas cosas” o está buscando un puesto público, o está defendiendo el que tiene, o está aspirando a uno mejor. Se trata de una fatal trilogía con que consigue la sumisión política el poderoso de turno.

Para los que todavía dudan de mi citada declaración, para los que todavía equivocadamente piensan que ando persiguiendo un “hueso”, ahora les digo que si antes declaré que nunca volvería a ser empleado público, ahora lo juro. Y juro que en mi caso no cabe aquello de que sólo los ríos no se devuelven o de que “el hombre es una suma dialéctica de rectificaciones”. Me puedo devolver en otras cosas, pero jamás en mi decisión de no volver a ser empleado público. Ahora desde el punto de vista del ejercicio de mi profesión de abogado prefiero y preferiré siempre clientes que puestos.

Y ¿por qué sigo asistiendo a reuniones del PLC?. En primer lugar, porque soy convencional del Partido Liberal Constitucionalista, debiendo aclarar que no soy “convencional de dedo”, pues fui electo libre y limpiamente por la Asamblea Municipal del Partido Liberal Constitucionalista de Acoyapa, y en segundo lugar, porque soy miembro del Tribunal de Honor, Etica y Justicia del PLC, aunque debo reconocer que, en este último caso, fui nombrado de dedo.

Por medio de estos cargos partidarios voy a tratar de contribuir al esfuerzo de aquellos nicaragüenses que aspiran a construir en Nicaragua una verdadera democracia. Yo quiero contribuir en la medida de mis modestas posibilidades –al menos lo voy a intentar, mientras no me corran– para que el Partido Liberal Constitucionalista se democratice. Yo tengo la absoluta convicción que no podrá existir democracia en Nicaragua mientras no exista una democracia interna en los partidos políticos.

Esta nota, digamos, periodística, está dirigida principalmente a todos aquellos nicaragüenses que creen erróneamente que sólo se puede participar en política o arrastrándose detrás de un “hueso”, o arrastrándose para defender el “hueso” que se tiene, o arrastrándose para conseguir un “hueso” mejor. Esta trilogía del rastrerismo político desconoce que en ese país existen muchos nicaragüenses que participan en política con el único objetivo de hacer de Nicaragua un país mejor.

El autor es abogado y escritor.  

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