Parlamento Centroamericano

  • El Parlamento Centroamericano no
    es un juguete con el que uno se pueda
    divertir. Es un organismo conformado por diputados electos popularmente por sus respectivos pueblos

Fabio Gadea Mantilla

El Parlamento Centroamericano se ha puesto de moda en los últimos días, luego de unas declaraciones inexplicables por parte del Sr. Presidente de Guatemala, Don Alfonso Portillo.

Inexplicables e inesperadas las declaraciones, en primer lugar porque Portillo fue uno de los más entusiastas en su campaña presidencial a favor del foro regional centroamericano, hasta tal punto de ofrecer la entrega de un nuevo edificio para el PARLACEN, ofrecimiento que ya había hecho el presidente saliente don Alvaro Arzú.

Pero vayamos directo a los argumentos esgrimidos por el Presidente Portillo. Primero: que el Parlamento cuesta 20 millones de dólares a cada país. Falso. Apenas cuesta 1.7, un millón setecientos mil dólares anuales. Segundo: que es un órgano inoperante por cuanto no tiene facultades vinculantes, es decir que no puede legislar a nivel centroamericano. Esto último es cierto, mas no ha sido por inoperancia del Parlamento sino por abulia de los señores presidentes a quienes el Parlamento ha suplicado durante más de cuatro años la firma de un protocolo que le permita tener facultades vinculantes para que sus recomendaciones puedan ser tomadas en cuenta e incorporadas como leyes en cada uno de los congresos nacionales de las Repúblicas Centroamericanas.

Vamos a dar algunos ejemplos sin incurrir en lenguajes técnicos que la mayoría de las gentes no pueden entender. El PARLACEN podría legislar para crear un organismo centroamericano para el manejo de la comercialización del café de toda el área. La producción cafetalera de los países centroamericanos, según los entendidos, nos convertiría en los segundos productores de café del mundo y naturalmente podríamos competir y obtener mejores precios negociando el café como región centroamericana.

Tan sólo con esto repondríamos con creces los miserables millón setecientos mil dólares que nos cuesta al año el Parlamento Centroamericano.

Otro ejemplo: podríamos legislar para que el sistema educativo fuese uniforme en toda Centroamérica y para que todas las universidades centroamericanas aceptaran sin discusión los títulos emitidos por las universidades de toda el área.

Igualmente que todo profesional centroamericano pueda ejercer su carrera en cualquiera de nuestros países, lo cual lograría una verdadera integración profesional centroamericana. Podríamos, por ley, borrar de nuestras fronteras y hacer que cada ciudadano centroamericano pudiese entrar y salir en cada uno de los países del istmo, tal como lo ha logrado la Unión Europea.

Podríamos intentar una moneda única centroamericana, un pasaporte único centroamericano, una orquesta sinfónica centroamericana, una compañía teatral centroamericana y hasta un equipo de fútbol centroamericano que pudiera competir con mayores oportunidades en los campeonatos mundiales.

Todos éstos son proyectos y sueños del Parlamento Centroamericano que sólo podrán conseguirse fortaleciéndolo, no haciéndolo desaparecer. Dándole facultades vinculantes para que sus diputados, alejados de todo problema local de sus países, sigan pensando con visión de Patria Grande. Pero esto no se logra exaltando las deficiencias del PARLACEN, sino todo lo contrario, ayudándole a superar esas deficiencias, que al fin y al cabo dependen de la voluntad de los señores presidentes del Istmo Centroamericano. Ellos son quienes pueden hacer del PARLACEN un órgano eficiente y pujante. Son ellos los que tienen en sus manos el destino de todos los organismos de Integración para promover su grandeza, su desarrollo, su participación en la globalización del mundo que nos está esperando.

Por otra parte, el Parlamento Centroamericano no es un juguete con el que uno se pueda divertir. Es un organismo conformado por diputados electos popularmente por sus respectivos pueblos.

No se puede pues, de un plumazo, hacerlo desaparecer. Habría que cambiar todas las leyes electorales centroamericanas y dejar que los actuales diputados electos terminen su período. Ha sido desafortunadamente la declaración del Presidente Portillo de Guatemala, tan desafortunadamente que inmediatamente reaccionaron los presidentes Flores, de El Salvador y el Dr. Alemán, de Nicaragua. Ellos sí entienden la importancia histórica del Parlamento Centroamericano.

El autor es Diputado del Parlamento Centroamericano.  

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